Sandra Jarquín C.
Me causa una inmensa rabia cuando veo mensajes en las partes traseras de los buses con frases como “Soy tu ángel” o “En Dios confiamos”, porque a diario la imprudencia y yoquepierdismo de sus conductores cobran nuevas vidas. El miércoles recién pasado uno de esos salvajes segó la vida de un joven trabajador en las calles de Managua, y parte sin novedad, uno más de las estadísticas policiales.
Ellos se tiran la roja, adelantan en contra de la vía, pasan las rotondas a toda velocidad, sólo sacan la mano los ayudantes y va de viaje, si te detenés bueno y si no sos historia. Sin embargo se les sigue entregando más dinero a los transportistas, ¿y acaso ellos responderán por esas muertes que provocan sus trabajadores, o van a indemnizar a esa madres, viudas o hijos que quedan en el desamparo?
Si me preguntaran a qué le tengo más miedo cuando viajo en las calles ¿a los pandilleros o a los buses? que son igualmente mortales, diría que a los buses porque ahí no hay escape. Cuando me los encuentro en la carretera me encomiendo a Dios, porque no quisiera que uno de ellos fuera el “ángel” que me lleve al cielo más pronto.