- Hace dos meses fue nombrado responsable de rectorear el régimen de zonas francas en el país, algo que él ve como un reto y hasta como un premio del presidente Enrique Bolaños, con quien caminó muy íntimamente por casi tres años, fungiendo como su secretario privado
Gustavo Ortega Campos
Este personaje era inevitable en las fotografías del Presidente de la República, Enrique Bolaños, debido a su cargo, porque fue por casi tres años el secretario privado del mandatario, a quien le conoce muchas intimidades pero no las revelaría por nada de este mundo, pues lo considera como alta traición. Ese es Ramón Lacayo, un cuarentón, ameno, de buen carácter, regordete y católico hasta los tuétanos.
Su experiencia en hotelería es quizás la principal razón de llegar a estar tan cerca de Bolaños, pues con el tiempo y las circunstancias le tocó estar con él casi 20 horas al día.
Desde hace dos meses ocupa la silla de Secretario Ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas, le toca administrar las políticas, marcos jurídicos y sus reglamentos para el sector de las maquilas, 80 en total que emplean a unos 63 mil nicaragüenses directamente.
Asegura que es la primera entrevista amplia que brinda en su vida, y lejos de estar nervioso o compungido, se muestra locuaz y hasta excitado, al punto que los cuarenta minutos programados se convirtieron en casi dos horas de plática.
¿Cómo llega tan cerca del Presidente?
Como yo tenía experiencia en protocolo y banquetes, me invitaron y monté la fiesta de toma de posesión de doña Violeta (Barrios) el 25 de abril de 1990 en el Centro de Convenciones César Augusto Silva, ahí dejamos nuestra huella, todo el servicio y la comida estuvo a mi cargo. A raíz de eso comienza el nuevo gobierno y me invita Álvaro Chamorro (Ministro de Turismo de entonces) para trabajar con él, fui asistente, asesor, traductor, hizo una gran cruzada de cambiarle la imagen a Nicaragua, pues veníamos de la guerra. Anduvimos viajando por todo el mundo.
Pero no lo recordamos a usted como personaje público, sino hasta este Gobierno…
Trabajé con Chamorro por un año, decidí dejarlo, yo tenía buenas relaciones políticas con todo el gobierno de doña Violeta. Inmediatamente tuve una oferta de trabajo de una empresa que estaba naciendo, se llamaba Medic Hospital, me ofrecieron un trabajo con equipos médicos, la empresa tenía relaciones con una empresa japonesa, Mitsubishi Corporation y me encargué de afianzar esa relación, me contrataron como director de proyectos para promover en Nicaragua a la compañía. Tuve acceso a promover proyectos de infraestructura, equipos agropecuarios… Estuve cinco años, dejé Medic Hospital por asuntos personales, venían las elecciones, los japoneses me hicieron una oferta atractiva, fundé mi empresa y empecé a trabajar con ellos directamente, después vino el gobierno liberal donde el ingeniero Bolaños era el Vicepresidente.
¿Cómo fue a parar a su costilla?
Pues vino la campaña de alcaldes (año 2000), me impresionó Wilfredo (Navarro, candidato por los liberales), muy valiente, era un Wilfredo muy puro y le vi un gran futuro políticamente y decidí apoyarlo por mi mismo, me fui a su campaña después que terminaba mi trabajo y me iba a caminar con él por las calles, siempre creí en él, lastimosamente al final se habló de que su derrota fue negociada, yo nunca creí eso. Después regresé a ser empresario privado. Después por unos amigos que hacían consultorías sobre integridad y transparencia hablaron con el entonces vicepresidente Bolaños y después me contactaron a mí para montar la parte operativa del plan nacional de integridad, con mi experiencia en logística hicimos el primer foro nacional de integridad en el Olof Palme, para mí eso era una plataforma de gobierno, cualquier candidato que se montara en eso era ganador, ahí conocí a don Enrique.
Parece que llegó rápido a caerle bien para ser su secretario personal…
Un amigo, Enrique Mántica (q.e.p.d.), me dijo: Moncho, quiero que andemos junto en la campaña (de Bolaños) y yo le dije que sí, me invitaron a reuniones, quedé impresionado por la sencillez de don Enrique y por sus ideas para Nicaragua, lógicamente di mi apoyo, pero faltaban las primarias dentro del partido… A él le gustaba ir mucho a María Bonita, él pagaba las comidas con su dinero para reunirse, me fui de vacaciones con mi familia, al regresar era otro tipo de relación porque fue electo el candidato oficial del partido, lo apoyé de manera silenciosa, cuando se formaron los equipos me invitaron a ir a la casa de campaña y me designaron a atender las solicitudes del público, pero él me cuenta ahora que en una reunión de los directores de campaña, que duró como cinco horas, no había nada de comer, por mi iniciativa mandé a pedir unos pollos, los serví, por mi forma de ser, eso no me hace más ni me hace menos, ahí una persona, Francisco (Paco) Guerra, me echó el ojo y dijo que me necesitaba porque me consideró de todo terreno, y les expuso para que yo fuera el gerente de las giras del candidato y lo aceptaron.
¿Gerente de giras?…
Sí, una persona que pagara la gasolina, que pagara las comidas, toda la logística del candidato y eso me lo encargaron a mí y fue una gran experiencia…
¿Y qué pasó con su empresa?
La dejé, comencé al suave a involucrarme en la campaña, pero fui asumiendo responsabilidades, yo estaba previniendo el futuro, la empresa se traspasó a otras personas…
¿Y el nombramiento…?
Pues ganamos las elecciones, seguí manejándole la agenda con todos los asesores, me pidieron que llevara la logística de la gira que hizo a Europa recién electo, regresamos y comenzaron las reuniones para el gabinete, yo francamente no participaba en esas reuniones, uno sospecha algo, pero ya casi llegando al 10 de enero salieron varios y me felicitaron sin decirme nada, al final me dijeron que el Presidente quería que fuese su secretario personal acompañado de un excelente abogado, Avil Ramírez en el cargo de secretario privado. Nosotros decíamos que Avil era el secretario tecnológico y yo el secretario logístico.
¿Su traslado y el del señor Ramírez a los cargos que tienen ahora fue una democión?
No, no… cómo vas a creer…
Pero de estar en las costillas del Presidente a un cargo de un ente con poco perfil…
El Presidente es un ingeniero, ha tenido gran experiencia empresarial y académica, don Enrique nos entrena, nos anda enseñando que se puede ir dejando una nueva era para el futuro, uno se da cuenta cuando entrás en esto que sos soldado pues, aquí el general es quien tiene la estrategia completa, agarra sus soldados y les dice que los necesita en tal lugar… Los que especularon con la democión fueron ustedes (risas), fue por los medios que se creó eso…
¿Existen o no intrigas palaciegas?
No hombre. Somos humanos, el equipo que ha trabajado con el Presidente es muy compacto…
Otros altos funcionarios nos han confirmado que sí existen intrigas…
Te voy a contar algo, fijate que si te ponés a ver, a sus secretarios don Enrique los entrena un par de años y les da responsabilidades más grandes y serias, él nos dice que el que no gobierna para servir no sirve para gobernar. Están Roberto Porta, Vilma Rosa León York, Julio Vega, Jerónimo Giusto… Si ves, el Presidente tiene una camada de jóvenes que les ha detectado liderazgo y él los va potencializando. Él me dijo que me necesitaba aquí, hablo inglés, tengo experiencia con los asiáticos y en las relaciones públicas, soy administrador de empresas y yo le dije: Sí señor, usted ordena.
“ENAMORADO” DE SU CARGO
El Secretario Ejecutivo de la Corporación de Zonas Francas, Ramón Lacayo, dice sentirse “muy honrado” por el cargo que le asignó el presidente Enrique Bolaños. Al hablar de este rubro hay que detenerlo, pues se emociona y hasta excita al hablar de los planes que tiene acerca del desarrollo de la industria de las maquilas.
“Esta industria representa el 42 por ciento de las exportaciones de Nicaragua, aquí están las esperanzas para el desarrollo de este país”, asegura.
Lacayo dice que esta industria ha generado unos 63 mil empleos directos en 80 empresas bajo el régimen de zonas francas y no duda en decir que si se toma en cuenta todos los vínculos de esta industria “hay 1.3 millones de nicas que se benefician”, lo que según el funcionario equivale a la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA).
Cree que esta industria avanza sin detenerse, pues se han establecido y aprobado decenas este año y otro tanto están por venir.
“Capital nicaragüense y extranjero están apostando por este país”.
Lacayo se ha hecho acompañar en esta misión del empresario Alfredo Ráudez, ex gerente general de Coca Cola Nicaragua, quien lo asesora y anima en todo momento.
Granada, Masaya, Carazo, Rivas, Chinandega, León y Las Segovias son los próximos destinos de las empresas maquiladoras, las que serán regidas por un nuevo reglamento jurídico que se encuentra cerca de ser aprobado por el mandatario.
Y sobre las relaciones con los sindicatos, Lacayo asegura tajantemente que se mantendrán abiertas al máximo, “las relaciones obrero-patronales serán respetadas siempre bajo mi administración, aquí hay transparencia”.
“Yo vengo desde abajo, estuve en los sindicatos, también he estado al lado de los empresarios, creo en el diálogo de buena fe”.
POR DENTRO
Nacido en Managua hace 45 años.
Padre granadino, madre capitalina.
Es el mayor de siete hermanos.
Administrador de Empresas.
Estuvo exiliado en California, EE.UU. durante siete años.
Casado con su prima hermana Gloriángeles Argüello.
Dos hijos.
En Estados Unidos trabajó en la industria hotelera, donde se graduó en Hotelería y Turismo.
Se sacó la lotería “raspadita” en California, comprando tortillas, logrando un premio de 10 mil dólares.
Regresó en 1990 al país, poco a poco se fue acercando al partido liberal.
Ex secretario privado del presidente Enrique Bolaños.
Miembro activo de la agrupación Ciudad de Dios.