- En salas de neumología y diarrea del Hospital Vélez Paiz
Roberto Pérez Solís
Las madres que cuidan a sus hijos en las salas de neumología y de diarrea del Hospital Fernando Vélez Paiz temen que el edificio se les venga encima con un fuerte sismo, pero la necesidad las obliga a asistir a este centro cuando sus pequeños empeoran de salud.
Por una recomendación de los técnicos del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) y del mismo Ministerio de Salud (Minsa), ambas salas se ubican ahora en la planta baja de ese hospital.
Antes del 10 de octubre, día en que ocurrió un fuerte sismo de 6.3 en la escala de Richter, éstas permanecían en el segundo piso.
A pesar de estas acciones preventivas doña Rita Guevara, habitante del barrio San Sebastián y madre de una niña hospitalizada de 6 meses, asegura no estar tranquila.
Desde el jueves pasado permanece en este centro asistencial porque a su hija le comenzó una fuerte diarrea.
“Si sucede otro sismo salgo con mi hija en carrera, no me pienso quedar aquí, porque aunque estemos en el piso de abajo no estamos seguras, se ve que la infraestructura no está buena”, dijo Guevara.
MINSA MINIMIZA PELIGRO
Las autoridades del Minsa han dicho que las fisuras en varias paredes del Vélez Paiz no significan un inminente peligro y aseguran que están en busca de un millón 900 mil dólares, para reforzar el centro y otras unidades de salud.
“Las instalaciones no son adecuadas y la atención ha estado irregular. El personal se mantiene alarmado por los temblores”, aseguró Claudia Roa, madre de otra niña internada también por diarrea.