Sarah Fasolin
Todavía le duele el hombro y siempre cuando pasa por la esquina de radio La Primerísima, se acuerda de aquel terrible accidente ocurrido hace tres meses.
María Teresa Duarte, una anciana de 69 años, regresaba a su casa, ubicada en Bolonia, junto a una amiga con la que platicaba, cuando sin fijarse metió su pie en un hoyo.
“Me fracturé la pierna, me herí la frente y se me dislocó el hombro”, dice.
Cientos de tapas metálicas, conocidas como manjoles, del alcantarillado sanitario, faltan en Managua. Una problemática que existe desde hace años, “pero que se agravó fuertemente desde el inicio del año 2004”, expresó Isidro García, director de Infraestructura de la Alcaldía de Managua.
Según García hay más de 10 mil manjoles en la ciudad, de los cuales unos 800 están sin tapa.
La comuna capitalina gasta 360 mil córdobas al año en la reposición de las tapaderas, “ahora hasta las estamos encadenando”, agregó García.
Con el mismo problema lucha también la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal).
“Nos roban un promedio de 40 tapas al mes”, expone Mario Montenegro, gerente de Operaciones de Enacal.
FUNDIDORAS EN LA MIRA
Dentro de la responsabilidad de Enacal está dar mantenimiento a 5 mil manjoles ubicados a lo largo de los mil kilómetros de tubería de aguas negras de la capital.
Cada tapa, según Montenegro, cuesta 80 dólares, y para tratar de frenar el robo, las han asegurado con tornillos de acero, sin embargo, se las siguen llevando.
Tanto en la Alcaldía como en Enacal creen que la mayoría de las tapas están vendiéndolas a los fundidores.
Según algunos ciudadanos consultados, existen varios lugares donde funden hierro y producen sartenes, por ejemplo en Acahualinca y en el Mercado Oriental.
García dijo saber de una fundidora ubicada en el barrio Quinta Nina, donde terminan las tapas metálicas.
“Hemos enviado una patrulla policial, pero no tenemos pruebas concretas”, dice.
La semana pasada la policía en Ciudad Sandino decomisó varias tapas de medidores de agua y rejillas de alcantarillado dentro de un camión lleno de chatarra.
Sin embargo, según el vocero policial, comisionado mayor Alonso Sevilla, no existen denuncias ni investigaciones de parte de la Policía.
Ante esto, García dice harán las denuncias por cada uno de los 55 puntos, donde se roban las tapas constantemente.
“La meta nuestra es que al 7 de diciembre en Managua no haya más un manjol sin tapa”.
Vanesa Argeñal, dueña del comedor La Esquinita, del barrio Martha Quezada, asegura que compró su propia tapa en 200 córdobas, para cubrir el hoyo en la esquina.