La policía detuvo a los supuestos autores del crimen cometido el domingo en una casa del barrio Loma Linda.

Asesinado por hijastros

Elízabeth Romero Con un bate y un cuchillo de mesa, dos jóvenes le quitaron la vida a su padrastro cuando supuestamente maltrataba a su progenitora la noche del domingo, momentos después de haber llegado a la casa ubicada en el barrio Loma Linda. La víctima fue identificada como William Hernández Berríos, quien pereció tras recibir […]

Elízabeth Romero

Con un bate y un cuchillo de mesa, dos jóvenes le quitaron la vida a su padrastro cuando supuestamente maltrataba a su progenitora la noche del domingo, momentos después de haber llegado a la casa ubicada en el barrio Loma Linda.

La víctima fue identificada como William Hernández Berríos, quien pereció tras recibir una herida a la altura del pecho.

La Policía detuvo como supuestos autores del hecho a los jóvenes María José y Bayardo Ramírez Flores, de 22 y 18 años respectivamente, y a su madre Rosalinda de los Ángeles Flores, de 41 años, como cómplice.

Inicialmente la familia únicamente llamó a la Cruz Roja y los Bomberos, cuando el hombre ya estaba herido. Fue cuando se enteraron que el hombre había fallecido que la familia Flores llamó al Distrito Tres de la Policía.

No obstante, los hechos fueron alterados, la familia Flores afirmó ante las autoridades que Hernández fue muerto tras una agresión sufrida de manos de pandilleros del sector.

El alegato de los familiares no fue muy creíble ante las autoridades policiales que empezaron a indagar con los vecinos, dijo la segunda jefa del Distrito Tres de la Policía, subcomisionada Rosa María Dávila, quien destacó que el hecho fue esclarecido en un tiempo récord debido a la labor realizada por los peritos.

Los vecinos indicaron a la Policía que la noche del domingo, observaron cuando Hernández regresó ebrio a su casa, pero no se apreciaba señales de agresión.

Fue minutos después que los vecinos escucharon una discusión y posteriormente, pudieron apreciar la llegada de las ambulancias de la Cruz Roja y Bomberos. Una vecina atestiguó que escuchó cuando el hombre gritaba “no me pegués”.

La Policía encontró que la camisa de Hernández estaba rasgada a la altura donde supuestamente los pandilleros le habían asestado la estocada, pero no presentaba manchas de sangre. Y pese a que la noche del domingo, había caído un fuerte aguacero sobre Managua, el cuerpo no se había mojado, su vestimenta y el calzado estaban secos. En presencia de los policías los jóvenes insistentemente se lavaban las manos.

Esto hizo pensar a las autoridades que la familia Flores no decía la verdad. Hasta que la madre de los dos jóvenes declaró que al hombre lo habían matado sus hijos.

Según la mujer, ellos intervinieron cuando el hombre la maltrataba, primero el varón lo golpeó con un bate, y posteriormente la muchacha le asestó una cuchillada a la altura del pecho. El hombre murió desangrado, pero el cuchillo hasta ayer no había sido encontrado por las autoridades. La Policía remitió ayer a Flores al Instituto de Medicina Legal para que fuese revisada por el golpe que la mujer presentaba en uno de sus tobillos.

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