- “No estoy seguro de que realmente hayamos visto antes una campaña que tan explícitamente apele a la emoción, al temor y la ansiedad”, afirma un politólogo
Jim RutenbergThe New York TimesSANTA FE, Nuevo México
En uno de los anuncios del presidente George W. Bush, un reloj marca amenazadoramente los segundos, mientras una joven madre saca un envase de leche del refrigerador en cámara lenta, un joven padre sube a unos niños pequeños a una camioneta minivan y un locutor entona ominosamente, “la debilidad invita a aquéllos que nos harían daño”.
En uno de los comerciales recientes del senador John Kerry, un hombre dispara una ametralladora al aire, un auto explota en una enorme bola de fuego color naranja y un grupo de hombres iraquíes cargan lo que parece ser una persona herida en una camilla, mientras un locutor dice “ahora los estadounidenses están siendo secuestrados, tomados como rehenes, incluso decapitados”.
En los días finales antes de la elección presidencial estadounidense el 2 de noviembre, las campañas y los grupos externos que las apoyan llevan una guerra publicitaria inusualmente intensa y contenciosa a un sombrío territorio nuevo, con algunas de las imágenes y mensajes más vívidos y evocadores que se han visto en comerciales presidenciales en una generación, dicen analistas e historiadores.
“No estoy seguro de que realmente hayamos visto antes una campaña que tan explícitamente apele a la emoción”, comentó Darrell M. West, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island. “Lo que estamos viendo este año son estrategias directas que apelan al temor y la ansiedad”.
Las contiendas locales siguen el ejemplo. En Santa Fe, el Senador de Nuevo México, Richard M. Romero, demócrata que contiende para derrotar a la representante Heather A. Wilson, republicana, tiene un comercial que muestra el rostro de Osama Bin Laden y un avión que alza el vuelo al tiempo que un locutor critica a Wilson por votar contra las inspecciones obligatorias de cargamentos aéreos en aviones de pasajeros, “un favor para los terroristas”.
La guerra nacional de anuncios políticos hizo añicos los récords de gastos tan pronto como inició la campaña de elección general. Pero en las últimas semanas el nivel de gastos ha excedido los cálculos más altos, en parte debido a nuevas leyes de financiamiento a las campañas que parecen haber inundado el sistema con más dinero.
Estrategas de ambos bandos dicen que una amplia variedad de factores los había llevado a nuevos extremos, aparentemente sin pagar hasta ahora ningún precio negativo entre los electores, quienes parecen inusualmente abiertos a mensajes de campaña en un año electoral en el que hay tanto nivel de interés. Los estrategas señalan las verdaderas amenazas que enfrenta la nación, además de las posiciones atrincheradas de los electores.
Son los anuncios que abordan el terrorismo y la guerra en Irak los que van más lejos en cuanto a extender las fronteras de las emociones y que habrían sido casi inimaginables en el 2000. Algunos de los anuncios más intensos y gráficos han provenido de grupos externos.
Un anuncio del grupo de veteranos Operación Verdad muestra a un joven soldado que sostiene el muñón de su brazo derecho, cercenado por una granada, y quien narra cómo fue a Irak con la creencia equivocada que Saddam Hussein tenía “armas de destrucción masiva”.
En un comercial creado por un grupo de miembros de familias que perdieron a seres queridos en la guerra de Irak llamado Voces Verdaderas (Real Voices), Cindy Sheehan, madre de un soldado muerto en Irak, narra el insoportable dolor de perder a su hijo y se queda a un paso de implicar al Presidente en su muerte. MoveOn, un comité de acción política que apoya a los demócratas, pagó para transmitir el anuncio en varios Estados muy reñidos.
Un comercial reciente del fondo de electores de un grupo republicano nuevo, Progreso para América (Progress for America), mostró imágenes de Osama Bin Laden y un grupo de terroristas enmascarados al tiempo que un locutor dice, “esta gente nos quiere matar”, y pregunta, “¿confiaría en Kerry contra estos asesinos fanáticos?”.
No sólo son las problemáticas involucradas en esta elección, diferentes a cualquiera que haya visto el país desde la Guerra de Vietnam y la guerra fría, sino que se requieren, dicen algunos estrategas, medidas extremas cuando el entorno televisivo está tan atestado de publicidad y la opinión de los electores se sostiene tan obstinadamente.
FLAGRANTES EXAGERACIONES
Los comerciales presidenciales continúan tocando una variedad de asuntos.
Y al tiempo que se acerca el día de la elección, son cada vez más provocadores y críticos independientemente del tema, desde Bush que afirma en un comercial que Kerry propone una adquisición gubernamental del cuidado de la salud (ampliamente juzgada por analistas y periodistas no partidistas como una flagrante exageración), hasta el reciente anuncio de Kerry en el que una locutora dice animadamente, “hay muchas razones para sentirse optimistas sobre el futuro de EE.UU.”, antes de pronunciar la línea de remate, “y una de ellas es que se acerca el día de las elecciones”.
“INCENDIARIO”
“Si es más incendiario que nunca, es porque la gente está más atrincherada”, indicó Steve McMahon, estratega de publicidad política demócrata con un grupo liberal, Media Fund. “Nunca he visto una contienda presidencial tan polarizada. Es como intentar penetrar roca sólida. Tienes que utilizar dinamita realmente fuerte para llegar ahí”.