Castrados

Julio Jácamo Ledesma Una profunda humillación del pueblo de Nicaragua se dejó sentir durante la tiranía sandinista y tal situación se sigue viviendo cuando los diputados continúan conspirando contra la democracia y pactan la destitución del más honesto Presidente de la historia de Nicaragua. Escucho que el pueblo no reacciona porque está más interesado en […]

Julio Jácamo Ledesma

Una profunda humillación del pueblo de Nicaragua se dejó sentir durante la tiranía sandinista y tal situación se sigue viviendo cuando los diputados continúan conspirando contra la democracia y pactan la destitución del más honesto Presidente de la historia de Nicaragua.

Escucho que el pueblo no reacciona porque está más interesado en salir de sus necesidades diarias, lo cual es falso y burlesco porque en muchos pueblos del mundo y hasta en las grandes potencias mundiales un alto porcentaje de sus poblaciones prefieren los deportes, el cine o la familia en vez de seguir de cerca los circos politiqueros que tienen cansados, hastiados y empachados a los pueblos.

En el tiempo de los Somoza habían los guardias con los rifles y un pueblo valiente que reaccionaba. En el tiempo de los sandinistas éstos tenían a miles de prisioneros en las cárceles, oprimían en masa y arrasaban a los nativos miskitos, censuraban y clausuraban los medios de prensa, acosaban tenebrosamente a los líderes religiosos y políticos. En fin, castraban la democracia y reprimían a toda una nación.

El pueblo pudo haberse curado ya por el tiempo y los cambios modernizantes del mundo, pero durante su lenta recuperación cayeron asesinados el comandante Enrique Bermúdez y el veterano periodista Carlos Guadamuz. O sea, que la castración del pueblo ha seguido.

Hay horror y dolor cuando los verdugos del pasado, violadores, oportunistas, corruptos e ineptos, que hoy están en el poder de la Asamblea Nacional, quieren interrumpir la institucionalidad al intentar manosear la decisión popular que llevó al presidente Bolaños a la primera magistratura.

En Estados Unidos cuando el presidente Richard Nixon fue obligado a renunciar, el pueblo americano fue puesto de rodillas. Destituir al presidente Bolaños sería otra castración masiva de Nicaragua y de los pueblos latinoamericanos.

Phoenix, Arizona. EE.UU.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí