Los pobladores que habitan edificios en escombros como este, situado frente al Ministerio de Gobernación, constituyen un riesgo inminente para sus moradores, según las autoridades del Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres.

Peligro en la casa

Según las autoridades, miles de viviendas han sido construidas sin permiso ni supervisión Sarah Fasolin “Siempre cuando voy al cine, pido a Dios que no haya un terremoto”, dice Cristóbal Sequeira, secretario ejecutivo de Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres (Sinapred), “porque no se sabe cómo está construido el edificio”. A finales del […]

  • Según las autoridades, miles de viviendas han sido construidas sin permiso ni supervisión

Sarah Fasolin

“Siempre cuando voy al cine, pido a Dios que no haya un terremoto”, dice Cristóbal Sequeira, secretario ejecutivo de Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres (Sinapred), “porque no se sabe cómo está construido el edificio”.

A finales del año, Sequeira sabrá más sobre el estado de los distintos edificios y sobre la situación general de la capital. Entonces van a ser publicados los resultados del Estudio sobre la vulnerabilidad sísmica de Managua. Un proyecto ejecutado por el Instituto Mundial para la Gestión de Desastres y Riesgos (DRM), que inspecciona 30 edificios grandes en Managua, incluidos los mercados, hospitales, el estadio y los Bomberos. Además trabaja con el catastro de viviendas de Managua.

“Simulamos tres escenarios”, explica Jürg Hammer, gerente de DRM, “un terremoto como el del 1972, uno con período de 100 años, y por último uno con período de 500 años, que sería el más fuerte”.

Un mapa va a indicar qué manzana tiene qué grado de vulnerabilidad. “Con eso existe la base para que después se pueda profundizar en los distintos lugares”, detalla Álvaro Amador, supervisor del proyecto de parte del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Expertos ya tienen su opinión sobre el estado de los edificios en Managua. “Con la construcción formal no hay problema, edificios como los centros comerciales y las construcciones del Estado siguen todo el proceso de la ley”, expresa Clemente Balmaceda, del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI).

“Los proyectos grandes que vienen por la Alcaldía tienen mucha seguridad”, asegura convencido Gerald Pentzke, director de Urbanismo de la Alcaldía de Managua.

FALTA SUPERVISIÓN

Sin embargo, Cristóbal Sequeira, secretario ejecutivo del Sinapred, insiste: “Aunque los edificios son nuevos, depende de la actitud del dueño si han sido construidos con técnica antisísmica o no”. El problema, según Sequeira, es que “no hay una buena supervisión”.

Por ley, la supervisión es tarea de la Alcaldía. Pero Gerald Pentzke relativiza el asunto diciendo que “nuestra supervisión se limita a una supervisión urbanística, chequeamos si el plan está comprobado”.

Según Pentzke no se controla si se usa hierro de tres octavos en lugar de cuatro octavos. “La calidad técnica de la obra no la controlamos, no tenemos la capacidad”.

Su equipo de supervisión cuenta con 18 inspectores. “15 trabajan en los distritos, caminando”, dice Pentzke, “tres son estacionados en la Alcaldía y andan en motocicleta”.

Son mucho menos que después del terremoto de 1972, cuando el conocimiento del peligro era más fresco. “La oficina de urbanismo era muy grande”, sostiene Pentzke, “tenía cuarenta inspectores con vehículo para cada uno”. Añade que en ese tiempo la ciudad tenía 500 mil habitantes y ahora 1.2 millones.

El problema más grave, según los expertos, son las viviendas autoconstruidas. Eduardo Vigil Egner, presidente ejecutivo del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), estima que en Nicaragua cada año se autoconstruyen 15,000 viviendas. Solamente en Managua, se construyen 3,000 anualmente, sin autorización de la Alcaldía, estima Gerald Pentzke.

Una cifra que no es muy significativa en vista de que existe una demanda de más de 500,000 viviendas en el país, como dice Alejandro Terán, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción.

Para corresponder a su sueño de una propia casa, “la gente construye sin conocimiento, con material de mala calidad y sin hierro de establecimiento”, observa Clemente Balmaceda, del MTI. Casas que, según él, lo más probable van a caer en caso de un terremoto.

RESPETAR SISTEMAS DE CONSTRUCCIÓN

Para construcciones estables es importante respetar la técnica antisísmica, es decir “usar, por ejemplo, bloque y mampostería reforzada (bloque reforzado con acero y concreto)”, explica Roberto Lacayo, gerente general de Lacayo Fiallos. Pero sobre todo hay que conectar bien los elementos de construcción y amarrar todo en la tierra. “Se hace una vía sísmica con cuatro elementos de acero y concreto”.

Esos son aspectos que exige el Código de Construcción de Nicaragua. Como la mayoría de los autoconstructores no lo conocen, hubo un esfuerzo del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, en cooperación con el Ministerio de Transporte e infraestructura (MTI) en el año 2002. Imprimieron la Cartilla popular de autoconstrucción, un folleto ilustrado, basado en el Código de Construcción.

Sin embargo Clemente Balmaceda, del MTI, expresa que “yo no me atrevo a decir que son cambios drásticos que ha provocado esa cartilla. Aunque la gente sepa y tenga la cartilla, compra el bloque de mala calidad”.

Cristóbal Sequeira, secretario ejecutivo del Sinapred, no se da por vencido. “Quiero buscar más financiamiento para una nueva reimpresión de 100 mil ejemplares”, dice. La primera vez eran 5,000 ejemplares que fueron entregados a los clientes en las ventas de materiales de construcción.

Para Alejandro Terán, presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, hay que resolver el problema de otra manera: “Debe existir un control exhaustivo de los materiales de construcción”.

Agrega que “hay muchas plantas en el sector informal que fabrican bloques y concreto sin tener autorización y sin tener la tecnología requerida para fabricar productos de calidad constante”. Por eso la Cámara de Construcción ha apelado al Gobierno “varias veces para que tenga un proceso regulatorio más exhaustivo”.

Mientras existan materiales de menor calidad no cambiará la situación, recalca Terán. Y para tener más seguridad en general exige que se fortalezcan las instituciones gubernamentales para controlar la construcción. Para que un día Cristóbal Sequeira pueda ver tranquilo una película en el cine.

RIESGO EN LOS ESCOMBROS

Los edificios peligrosos, en caso de un terremoto, no son solamente los autoconstruidos, sino también las ruinas del terremoto de 1972, en las cuales viven muchas familias pobres.

El temblor del 9 de octubre provocó mucho miedo, por ejemplo en las ruinas frente al edificio de la Fuerza Naval. “Cayeron pedazos de piedras”, dice Marisa Zamora, madre de cinco hijos que viven en el segundo piso de esas ruinas que fueron un hotel hace más de 30 años.

“Las grietas están más abiertas que antes”, dice Zamora y muestra una de las paredes estampadas de grietas diagonales.

Karla Jiménez, quien vive ahí desde hace 16 años, dice que el edificio estaba en mejor estado hace unos años “pero con cada temblor sufre más daño, hasta que va a caer un día”. Por eso muchas veces van a dormir a un parque cercano.

PRESIÓN CON CÓDIGO EN MANO

En diciembre, el Ministerio de Transporte e Infraestructura publicará el nuevo Código de Construcción, confirmó Clemente Balmaceda, director general de Normas de Construcción y Desarrollo Urbano. “Es una revisión general, incluyendo nuevas técnicas antisísmicas”. Cristóbal Sequeira, secretario ejecutivo del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres, anunció que “cuándo tengamos el Código actualizado, vamos a entrar en el proceso de presionar para que las alcaldías tengan más severidad en la supervisión”.

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