Gustavo Ortega Campos
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Asteriscos a dos manos
Gustavo Ortega Campos
** Sería idóneo y justo que los altos funcionarios de las empresas emisoras de tarjetas de crédito o los gerentes de los bancos se pusieran en las botas de decenas, quizás centenares, de ciudadanos que deben enfrentar las vergüenzas de la famosa frase: “su tarjeta está denegada”.
** Pues al final cuando se hacen los reclamos del caso surge la otra famosa frase: “mil disculpas, era un error del sistema”. Eso suele suceder con frecuencia pero ¿quién repone los malestares causados por la pena y enojo? Señores de Banpro revisen bien sus bases de datos, es la recomendación de los asteriscos.
** Cada quien conoce su situación financiera y todo el que gasta con tarjetas debe pagar sus saldos, nadie refuta eso, pero si uno va al día, no hay porqué enfrentar esas circunstancias tan amargas.
** Otro asunto es el cuestionamiento a las tarjetas de débito. A un colega le tocó hacer un préstamo fugaz, pues en un establecimiento no se la aceptaron. “Sólo aceptamos de crédito”, asintió el mesero. Al menos deberían aclarar el por qué de esas medidas.
** En ese mismo establecimiento situado en la calle principal de Bello Horizonte, a mano derecha viniendo de la rotonda, una animada cucaracha se le presentó a unos comensales que disfrutaban del almuerzo, uno de ellos, la única dama del grupo, sigue vomitando por la desagradable visita.
** Dueños de establecimientos: en vez de andar cobrando ilegalmente la propina, que es voluntaria, mantengan al cien las normas de higiene. También las autoridades de Salud deberían inspeccionar esos sitios conscientemente, pues queda muy mal pagar por vomitar. ¿No creen?
** Felicitaciones a ciertas sucursales bancarias que le dan prioridad de atención a las embarazadas y personas de la tercera edad, deberían agarrar ejemplo otros que parece que esperan algún desmayo para poder actuar.
** Parece ser que el proyecto de Ley de Presupuesto 2005 sufrirá cambios notables en manos de los “padres de la patria”, esperamos que ese déficit calculado en unos 2,400 millones de córdobas no cargue la ceguera y pasión política de los parlamentarios.