Alma Nubia Zepeda Carvajal
Me refiero al título de un documento que se abordó en el primer Foro Nacional de Educación entre el Gobierno de la República y el Consejo Nacional de Universidades (CNU) Educación para todos y por todos, que motivó el título del Editorial de LA PRENSA del martes 28 de septiembre del 2004.
El maestro entre sus variadas tareas a cumplir tiene que leer, investigar, planear, informarse, recibir afectuosamente a sus alumnos en casa cuando éstos requieren orientación. No puede su noble labor de educador, de formador y promotor de enseñanza y valores, estar distraída por la competencia de “bisnear”, eso distorsionaría sus loables objetivos de: educar, instruir, ser ejemplo vivo y reflejo de virtudes, guía, conductor, orientador y consejero.
Tenemos que reconocer que ante esta situación de crisis, de devaluación del salario y tan escaso poder adquisitivo para obtener la canasta básica, hacerle frente a los servicios básicos, los maestros se ven forzados a realizar labores que nada tienen que ver con su oficio o profesión, para poder sortear la vida cotidiana ¡Por favor, más motivación, más respeto y consideración a los que nos ayudan a salir de las tinieblas y nos conducen a la luz del conocimiento, para ser dignos como seres humanos! Esta falta de incentivos a los educadores es una causa apenas, entre varias por las cuales actualmente la educación en general está con bajísimos rendimientos. Por la falta del principio de equidad se está perdiendo la calidad.