Los pescadores de Masachapa se sienten en un túnel sin salida por carecer de un lugar apropiado para guardar sus botes.

Pescadores exigen “parqueo” para botes

Wilder Pérez R. Pescadores artesanales de Masachapa ya no tienen dónde “parquear” botes porque no hay terrenos libres para hacerlo frente a la playa. Ésa fue la queja que pusieron ellos mismos ante LA PRENSA porque el problema les está creando incomodidades, daños a sus bolsillos, y hasta enemistades en la búsqueda de un espacio […]

Wilder Pérez R.

Pescadores artesanales de Masachapa ya no tienen dónde “parquear” botes porque no hay terrenos libres para hacerlo frente a la playa.

Ésa fue la queja que pusieron ellos mismos ante LA PRENSA porque el problema les está creando incomodidades, daños a sus bolsillos, y hasta enemistades en la búsqueda de un espacio cercano a la costa y con garantía de seguridad.

En Masachapa, bajo la jurisdicción de San Rafael del Sur, en el Pacífico de Nicaragua, no hay puerto. Lo más cercano a una ciudad costera, además de los botes, pescadores y olor a pescado, es un faro sin foco sobre un pequeño barranco.

Justo debajo de esa estructura se encuentra la alternativa que les da el alcalde Noel Cerda, a quien los pescadores responsabilizan de urbanizar las zonas aledañas a la playa.

“Lo que pasa es que el alcalde vendió todo, hay una quinta que era el último metedero de lanchas, pero ahora se enojan si las ponemos frente a la playa, no nos apoyan, no podemos hacer nada”, se lamentó Harold López, un joven marinero de la comunidad.

No obstante, al ser consultado Cerda sobre el caso, éste dijo que “yo no tengo que ver nada, esos terrenos siempre han tenido dueños, lo que pasa es que han vendido y además estamos tratando de ordenarlos, porque ellos están acostumbrados a dejar las lanchas tiradas en cualquier lado”.

Pero la queja de los pescadores es que ahora el único acceso directo a la playa es la calle central del municipio que va en dirección a la costa.

Una alternativa que no aceptan es ingresar a través del estero porque les resultaría muy difícil cargar con sus lanchas.

El alcalde aseguró que los pescadores están renuentes a aceptar la salida que les dio, pero ellos aducen que el estero no es un lugar seguro, en especial porque las olas pueden destruir sus botes, algo que Cerda admitió.

Mientras tanto, los marineros deben pagar diariamente 40 córdobas por lancha a quienes les alquilan un local a regañadientes para guardarlas.

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