- Dos campesinos fueron decapitados en aparentes acciones justicieras, según sospecha la Policía
- Autoridades están preocupadas por este tipo de crímenes en Siuna, donde el mes pasado otros tres fueron ahorcados
Heberto Jarquín M.CORRESPONSAL/TRIÁNGULO MINERO
Dos campesinos aparecieron con sus cabezas cortadas en sitios distintos del municipio de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte, donde ya se ha vuelto una costumbre este tipo de crímenes.
El domingo, en la comarca de Azadón, ubicada a 10 kilómetros al norte de Siuna, fue encontrado el cadáver de Gregorio Mairena Suazo, de 42 años, a quien le habían cortado la cabeza de un tajo. El cuerpo fue localizado a 500 metros de la finca de Pascual Martínez Rivas.
La divulgadora policial del Triángulo Minero, Jessenia Coleman Rodas dijo que no se ha determinado el móvil de este crimen ni los autores.
Ese mismo día en la comarca de Dipina, ubicada a 30 kilómetros al suroeste de Siuna, fue encontrado flotando en el río Ulikuas, el cadáver decapitado de un ciudadano de 21 años al que sólo fue identificado como Enock González.
Las investigaciones preliminares de la Policía indican que González había salido hace varios días en busca de su mujer Reyna González Hernández, de 46 años, quien supuestamente lo había abandonado.
El cuerpo de Enock González tenía lesiones graves en varias partes del cuerpo, por lo que se presume que lo mataron salvajemente, según explicó la divulgadora policial, quien indicó que una Guardia Operativa investiga ambos crímenes.
LEY DE LA SELVA
El jefe de Auxilio Judicial de la Policía del Triángulo Minero, capitán Manuel Vanegas Navarrete, dijo recientemente que las autoridades están preocupadas porque últimamente en las zonas rurales de Siuna, nadie quiere recurrir a poner denuncias cuando se cometen delitos o crímenes.
“La gente prefiere hacer justicia por sus propias manos y lo hacen de la peor manera, cometiendo pasadas de cuentas espantosas como es el caso de los tres campesinos que fueron ahorcados el mes pasado en la comarca de Los Baldes”, comentó Vanegas.
“La Policía hace su trabajo, pero a la hora de los juicios, los jurados dejan libres a los procesados sin tomar en cuenta las pruebas, evidencias y hasta las confesiones de culpabilidad”, indicó Vanegas, quien insiste en que esta situación induce a la gente a hacer justicia por sus propias manos, cometiendo crímenes atroces.
Finalmente, el fiscal del Triángulo Minero, Raymundo Arróliga Triana, señaló que nadie puede darse el lujo de aplicar la justicia a su manera y que el Ministerio Público va a actuar con severidad cuando tenga que procesar a estos justicieros que acostumbran volar cabezas.
POR VENGANZA
El jefe de Auxilio Judicial de la Policía del Triángulo Minero, capitán Manuel Vanegas Navarrete, considera que la tardanza y la falta de aplicación de justicia incide para que la gente no confíe en las autoridades y busque como arreglar sus diferencias a su manera y, por ello, cometen crímenes en venganza.