El G-14 prepara el ataque contra FIFA

EL GRUPO DE LOS CLUBES MAS PODEROSOS DE EUROPA ESTA DISPUESTO A LANZAR SU OFENSIVA PARA EVITAR LA CESION DE SUS ESTRELLAS A LAS SELECCIONES NACIONALES. QUIEREN UN CALENDARIO DISTINTO Y APUNTAN A QUE LAS FEDERACIONES LES PAGUEN A SUS JUGADORES En los últimos días se produjeron dos hechos curiosos, sin aparente relación entre sí, […]

  • EL GRUPO DE LOS CLUBES MAS PODEROSOS DE EUROPA ESTA DISPUESTO A LANZAR SU OFENSIVA PARA EVITAR LA CESION DE SUS ESTRELLAS A LAS SELECCIONES NACIONALES. QUIEREN UN CALENDARIO DISTINTO Y APUNTAN A QUE LAS FEDERACIONES LES PAGUEN A SUS JUGADORES

En los últimos días se produjeron dos hechos curiosos, sin aparente relación entre sí, pero que esconden una tendencia que puede estallar en las próximas semanas. Por un lado, Marcelo Bielsa renunció a su puesto de entrenador de la selección argentina en el mejor momento de su gestión y Carlos Alberto Parreira “indultó” a Cafú y Kaká, dos jugadores a los que había decidido castigar por aceptar la orden de los directivos del Milan de rechazar la penúltima convocatoria para la selección verdeamarelha. ¿Qué punto en común tienen estos hechos? Decíamos que en apariencia, ninguno. Sin embargo, es posible que haya un nexo importante entre ambos. Pocos días después del anuncio de Bielsa, algunos medios argentinos publicaron tímidamente un rumor inquietante. Bielsa habría renunciado, preocupado por una amenaza indirecta del G-14 (la asociación de los clubes más poderosos de Europa): si seguía planteando reclamos por los jugadores que le negaban los clubes europeos, su selección no iba a poder atravesar la primera fase del Mundial de Alemania 2006. Cabe recordar que Bielsa, pocos días antes de su renuncia, se había manifestado públicamente en contra de la determinación de los dirigentes del Valencia de no ceder a Pablo Aimar; de los del Milan, por no permitir el viaje de Hernán Crespo; y de los del Inter, que les negaron el permiso a Esteban Cambiasso y Juan Sebastián Verón.

Por su parte, Parreira sorprendió al revisar su castigo a Cafú y Kaká y los volvió a convocar para los encuentros contra Venezuela y Colombia por las Eliminatorias. El entrenador había dicho que “deben arreglarse con los directivos del Milan, pero si rechazan la convocatoria, será un problema de ellos”. La versión más fuerte indica que a Parreira lo presionaron los dirigentes de la Federación Brasileña de Fútbol, atemorizados por las posibles consecuencias que podía tener un acto de rebeldía de los jugadores, forzados por el entrenador.

¿Tanto poder tiene el G-14? ¿Es hoy una asociación más poderosa que la propia FIFA? Estas preguntas no tienen respuesta cierta, pero es evidente que el fútbol mundial se encuentra en una puja de intereses que puede estallar en cualquier momento. El G-14 está en pleno conflicto con la FIFA y la UEFA (entidades que no reconocen su representatividad) y apunta a un planteo audaz: pretende un cambio radical del reglamento en lo relacionado con las normas que los obliga a ceder sus jugadores a las selecciones nacionales. De lo contrario, amenaza con una doble opción: obligará a los futbolistas extracomunitarios a renunciar a sus selecciones o presionará a la FIFA para que las federaciones nacionales se hagan cargo del salario proporcional de sus jugadores.

Es evidente que la tensión está al límite. El caso del argentino Roberto Ayala, que regresó a Valencia lesionado después de dos meses en la selección argentina, encrespó los ánimos. Y los clubes comenzaron a negar a sus futbolistas, a pesar de que pueden ser castigados por esto si las federaciones nacionales los denuncian ante la FIFA: «Es inmoral que los clubes sigan siendo penalizados por esta situación. Alguien debe tomar a su cargo el seguro y los salarios de los jugadores cuando están al servicio de las selecciones», declaró el presidente del Porto, Jorge Pinto da Costa, durante la última reunión del grupo, que ahora cuenta con Roberto Bettega, vicepresidente de la Juventus, como titular de la Junta Directiva. En noviembre, cuando se realice la nueva reunión del G-14, es posible que se lance el ataque, ya que los directivos de los clubes poderosos aseguran estar perdiendo mucho dinero. De hecho, esta última semana, el Real Madrid y el Barcelona se unieron para contratar un avión particular que posibilitó que los jugadores de ambos clubes que representaron a Brasil, regresaran a Europa pocos minutos después del choque con Colombia. Pero estas soluciones de apuro, en el futuro, ya no existirán. Los poderosos quieren hacer sentir su peso. Y tienen con qué hacerlo.

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