Laguna de Perlas

Fotos y texto: Pol Cucala La tremenda hospitalidad sorprende, pero no más que el paisaje ante nuestros ojos. Aquí donde se encuentran bonitas playas de agua dulce, los niños pasan tantas horas en el agua como fuera de ella. Jugando, nadando o navegando en cayucos de madera. La laguna lo es todo. Medio de vida […]

Fotos y texto: Pol Cucala

La tremenda hospitalidad sorprende, pero no más que el paisaje ante nuestros ojos. Aquí donde se encuentran bonitas playas de agua dulce, los niños pasan tantas horas en el agua como fuera de ella. Jugando, nadando o navegando en cayucos de madera. La laguna lo es todo. Medio de vida y entretenimiento en aguas limpias y poco profundas. Pero también es testigo de una inestable economía de subsistencia, la de la pesca.

En tierra, los caballos y las vacas cortan la hierba donde más tarde los chavalos jugarán beisbol con bates de caña. Un grupo de adolescentes juega dominó en cabañas de palmera, mientras en las casas se cocina el típico rondón de pescado, a base de leche de coco, yuca y banano. Después, unas hogueras de ramas secas servirán para reunirse en familia e iluminar la noche.

Al día siguiente, una cancha de baloncesto vacía nos despide. Aquí la gente prefiere jugar en la laguna.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí