- Violenta reacción de los Cardenales
Edgard Tijerino
Ya terminó todo. Sólo queda el inconfundible eco del furioso bombardeo. Así que, pueden salir de sus refugios amigos.
Están a salvo. Ustedes, no los Astros.
En medio de una humareda inextinguible que amaneció cobijando el Estadio de San Luis, los Cardenales se impusieron 6 por 4 a palo limpio, como acostumbran, y ahora tienen ventaja de 2-0, aparentemente irreversible, pese a que ahora van a encontrarse con Roger Clemens y Roy Oswalt, los grandes ausentes en el arranque de la serie, consecuencia del desgaste forzado por los Bravos extendiendo el primer play off al máximo de cinco juegos.
¡Cómo cambian las imágenes y las impresiones! Antes del cierre del quinto, ganaba Houston 3-0 por jonrones del encendido Carlos Beltrán y de Morgan Ensberg, y un cohete impulsador de Lance Berkman contra Matt Morris.
Algo así como golpear a Joe Louis en la mandíbula solamente incomodándolo.
Cierto, era muy temprano todavía, pero sorprendentemente, Pete Munro, un borroso ganador de 4 juegos por 7 reveses con el preocupante porcentaje de 5.15 en efectividad, ejercía dominio sobre “los matadores” de San Luis.
Quizás, ni él lo estaba creyendo.
Sin embargo, todos sabemos que cuando de los Cardenales se trata, nunca hay algo escrito, aunque se moleste Diógenes por ver saltar hecha trizas su teoría, y eso quedó demostrado una vez más.
Fue como si Tony LaRussa fijara el momento de activar sus “cartuchos de dinamita” para que comenzaran las explosiones.
Jonrón de dos carreras de Larry Walker, y otro igualmente dañino de Scott Rolen, voltearon la pizarra 4-3 a favor de San Luis en el cierre del quinto haciendo viajar a Munro hacia el centro de la tierra a bordo de un embudo, y golpeando al relevista Chad Harville.
Sin duda, una embestida rompe-corazones para los Astros, que se vieron obligados a utilizar a Brandon Backe y Munro, como abridores, en vista de atravesar por una situación de emergencia monticular.
Obviamente, no puedes tener posibilidad de sobrevivir con ese handicap en contra, retando el poderío devastador de los Cardenales.
Por eso fue emotivo ver cómo los Astros respondían con el hit productor de Ensberg en el inicio del séptimo, metiendo el futuro del partido en el argumento de una de esas novelas de misterio de Aghata Christie.
No por mucho tiempo.
Los “cartuchos de dinamita” de LaRussa volvieron a funcionar en el octavo inning. Jonrón de Alberto Pujols hacia las tribunas el jardín izquierdo, y otro de Rolen al left-center, establecieron cifras definitivas 6 por 4, sepultando las esperanzas de Houston.
Hay muchas pandillas de mata-pítcheres en la historia de las postemporadas, incluyendo naturalmente las Series Mundiales, y la que está de moda haciendo estragos es la de los Cardenales de San Luis.
Por donde pasan, dejan ese “olor” a dinamita que provoca escalofríos.
DESPERTÓ ROLEN
Scott Rolen estaba sin jonrones y limitado a un remolque antes de explotar anoche con dos cuadrangulares y tres producidas.
Los Cardenales además vieron llegar a Albert Pujols a cuatro jonrones y a Larry Walker a tres en los play offs.
Sin embargo, el gran cañón de la postemporada sigue siendo Carlos Beltrán, quien lleva seis batazos de vuelta entera en siete juegos. Anoche le huyeron con tres pasaportes.
El juego de anoche lo ganó Julián Tavarez y lo perdió Dan Miceli, víctima del trancazo de Pujols en el octavo.
La serie se traslada a Houston, donde los Astros esperan meterse en la pelea con Roger Clemens en la loma enfrentando a Jeff Suppan a las 2:25 p.m.