- Guerrilla y paramilitares usan violación como forma de castigo y advertencia
AFP
BOGOTÁ.- Las mujeres en Colombia se han convertido en “objetivo militar” y principales víctimas de un conflicto armado en que son violadas, mutiladas y en algunos casos asesinadas, según un informe de la organización Amnistía Internacional (AI) presentado este miércoles en Bogotá.
En su informe, AI señala que “las mujeres son objetivo de los grupos armados por diversas razones: por transgredir roles de género o desafiar prohibiciones impuestas por los grupos armados, o por ser consideradas un blanco útil a través del cual humillar al enemigo”.
“Cuerpos marcados, crímenes silenciados” es el título del informe presentado por Susan Lee, directora para América Latina de AI, en que se señala que “paramilitares y guerrilleros han secuestrado a mujeres para que presten servicios sexuales a sus mandos y han reclutado a mujeres y niñas de las que posteriormente sus compañeros han abusado sexualmente”.
“Asimismo los grupos guerrilleros han obligado a las combatientes a abortar y utilizar métodos anticonceptivos”, señala la organización no gubernamental.
Igualmente indica que “la violencia sexual contra mujeres en zonas que los grupos armados se disputan militarmente ha sido especialmente numerosa”.
“Los grupos guerrilleros y los paramilitares, apoyados por el ejército, han intentado controlar los aspectos más íntimos de la vida de las mujeres imponiendo normas invasivas, interviniendo en conflictos familiares y comunitarios e infligiendo castigos como la violación, la mutilación sexual y la flagelación”, indica AI en el informe.
“Estas normas se basan en estereotipos de género muy arraigados culturalmente, y por tanto también las lesbianas, los gays y los presuntos portadores del VIH o enfermos de sida son objeto de la violencia de paramilitares y guerrillas”, se indica.
Para la organización humanitaria, lo más preocupante es que esta situación se presenta en medio de la indiferencia de las autoridades y de la población en general, por considerar que estos asuntos deben manejarse en el ámbito privado, una práctica que “contra toda lógica, avergüenza a la superviviente y no al perpetrador”.
“Cuando se investiga judicialmente un caso de violencia sexual, el trato que reciben las supervivientes suele ser degradante, algunas supervivientes incluso se encuentran bajo investigación y los perpetradores son raras veces identificados y más raramente aún castigados”.
Concluye AI de esa situación que “la violencia sexual contra las mujeres en el marco del conflicto armado ha seguido permaneciendo oculta tras un muro de silencio fomentado por la discriminación y la impunidad”.
También dice que “todos los bandos del conflicto han declarado a las mujeres ‘objetivos militares’ por relacionarse o confraternizar con los que consideran el adversario. Las mujeres y las adolescentes son vigiladas regularmente para asegurarse de su obediencia y a veces se usa la violación como castigo a las interesadas y advertencia general a la población femenina”.
CIFRAS
60% de las mujeres en Colombia, al menos, han sufrido alguna forma de violencia (maltrato físico, psíquico o sexual), según un informe de la ONU.
20% cada año ha aumentado el número de mujeres asesinadas en zonas de conflicto, sin participar en él, desde el 2000.