Licenciado Joaquín Acevedo R.
Al aproximarse la elección del directorio nacional del Colegio Farmacéutico de Nicaragua, el domingo 24 de octubre, quiero reflexionar sobre este importantísimo evento en el que estamos inmersos todos los profesionales farmacéuticos de Nicaragua.
Es necesario meditar profundamente sobre la necesidad de impulsar la funcionalidad organizativa y la vinculación de las distintas formas de gobierno gremial de forma coordinada con las filiales departamentales, en la búsqueda de soluciones a los problemas más sentidos del gremio farmacéutico de Nicaragua.
Debemos hacer uso de nuestros derechos para escoger libremente a nuestros dirigentes. Es un derecho de todo farmacéutico afiliado al Colegio Farmacéutico de Nicaragua hacer uso del sufragio para seleccionar a los candidatos posibles, con mucha prudencia, cuidado y responsabilidad.
Necesitamos una dirigencia que no tenga compromisos antagónicos con los objetivos y principios del gremio farmacéutico.
El presidente a seleccionar debe poseer inteligencia y capacidad de conducción, honradez intachable y visión de futuro no sólo en el ámbito gremial sino también en el área de la salud pública, que es competencia del farmacéutico.
Nuestro líder se debe inclinar por la verdad antes que por las conveniencias personales y encontrar el apoyo para sus acciones en el rigor racional y en la integridad ética.
La membresía del Colegio Farmacéutico de Nicaragua deberá entenderse como la esencia de la unidad para el gremio y por el gremio farmacéutico, y no deberá ser como un partido político o un proyecto que lo impulsen personas con intereses de poder para capitalizar objetivos personales.
Debemos elegir a representantes que honren y dignifiquen nuestra profesión en estos momentos difíciles en el que los salarios son humillantes y el desempleo los estimula.
Químico Farmacéutico