- Debe cumplir sentencia de 21 días de cárcel
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Furcal a prisión
| Debe cumplir sentencia de 21 días de cárcel |
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GEORGIA, EE.UU.- El paracorto de los Bravos de Atlanta, Rafael Furcal, se entregó a la justicia ayer para empezar a cumplir una sentencia de 21 días de cárcel.
La portavoz del centro de prisiones, Nancy Bodiford, dijo que Furcal ingresó a prisión dos horas antes de que se venciera una citación judicial.
Furcal ingresa a prisión por haber infringido por segunda vez en el delito de conducción en estado de embriaguez.
Un juez decidió la semana pasada que el astro podía disputar los playoffs, pero que de forma inmediata debería ingresar en prisión. La temporada de Furcal concluyó el lunes, cuando los Bravos perdieron ante los Astros de Houston.
El jugador de 26 años fue detenido el 10 de septiembre en Atlanta. Su segunda detención en menos de cuatro años por conducir borracho. El juez del Condado de Cobb County lo sentenció a 21 días de prisión, seguido de un programa de tratamiento de 28 días.
RIVERA VIAJÓ SOLO
Mariano Rivera, el hombre con nervios de acero que encandila con sus cierres en la lomita, lloró, cantó y oró durante el funeral de dos familiares de su esposa que murieron electrocutados en la piscina de su casa, el fin de semana.
Pero el estelar taponero de los Yanquis dijo que “hay que seguir adelante”, y poco después de asistir al sepelio emprendió su retorno a Nueva York para la serie con los Medias Rojas por el banderín de la Liga Americana.
“Agradezco el apoyo que me han dado. La vida continúa y tengo que atender mi trabajo”, expresó brevemente Rivera, luego del entierro del primo de su esposa Clara, Víctor Ávila y del hijo de éste, Víctor Leonel, de 14 años.
Ambos murieron electrocutados el sábado en la piscina de la lujosa casa de Rivera, en este modesto poblado pesquero, a unos 70 kilómetros al oeste de la capital.
Rivera partió en la tarde rumbo a Nueva York en vuelo privado.
El cerrador de los Yanquis rompió en llanto mientras se entonaban cantos de despedida en la iglesia evangélica Dios de la Profecía, cerca de la casa del pelotero y que él ayudó a construir.