- El gran peso de la maldición del “Bambino”
Edgard Tijerino
Con los grandes cañones de Manny Ramírez y David Ortiz bien cargados y debidamente aceitados, y los poderosos látigos de Curt Schilling y Pedro Martínez listos para sacudir espaldas, los Medias Rojas de Boston enfrentan a sus más feroces enemigos, los Yanquis de Nueva York, y también a “La maldición” del Bambino, invicta desde 1920.
Durante la época de esplendor y grandeza de Ted Williams y Vernon Stephen, los Medias Rojas naufragaron; más adelante con Carl Yaztremski y los impactantes prospectos Fred Lynn y Jim Rice, fracasaron intentando derrotar “la maldición”; tampoco lo consiguieron Roger Clemens junto a Wade Boggs, Dwight Evans y Don Baylor.
Han pasado 84 años, y “la maldición” continúa.
Lo saben muy bien Grady Little y Pedro Martínez. Ellos nunca olvidarán el séptimo juego de la serie por el banderín de Liga del 2003. Boston ganaba 5-2 cuando los Yanquis fueron a batear el cierre del octavo, y Little decidió dejar continuar a Pedro, quien había soportado una carrera en el inning anterior.
Los Yanquis se volcaron furiosamente con tres dobletes y un sencillo, empataron el juego y lo ganaron en entradas extras con el más importante jonrón en la vida de Aaron Boone. Presionado, Little salió huyendo jurando no regresar a Boston, y hasta hace poco supimos de él, debido al interés que han mostrado los Filis después del “decapitamiento” de Larry Bowa.
El manager Terry Francona, sabe que tiene la mejor combinación uno-dos del beisbol con Schilling y Martínez, pero igual que todos sus predecesores, teme a “la maldición”.
Curt Schilling el brillante ganador de 21 juegos, sacado de Arizona, seguro segundo lugar en la próxima votación por el Cy Young de la Liga Americana, se enfrenta hoy al impredecible Mike Mussina, el pitcher que ha establecido récord frustrando vaticinios sobre su posibilidad de obtener varios Cy Young.
En tres aperturas contra los Yanquis, Schilling los venció dos veces y salió sin decisión en la derrota de Boston 8-7 el 23 de julio. Trabajando 6.1 el 17 de abril, Schilling se impuso 5-2 para su segunda victoria como reciente adquisición, y cerró la temporada doblegándolos 11-4 el 26 de septiembre, en lo que fue su triunfo 21.
A lo largo de 21 episodios, Schilling, que brilló intensamente en la coronación de los Cascabeles de Arizona, sujetó a los Yanquis con 1.69 en carreras limpias, lo cual es un alarde considerando la capacidad de agresión de los “Bombarderos”.
¿Fallará hoy afectado por “la maldición”?
Hay 19 enfrentamientos precedentes entre estos dos equipos durante el 2004. Los Medias Rojas ganaron 11 veces y los Yanquis 8, pero en los últimos seis duelos el balance es de 3-3.
Tener a Schilling y Martínez, le concede ventaja a Boston en pitcheo abridor, pero Rivera jefea un bullpen más seguro. Los abridores 3 y 4 de los Yanquis, Kevin Brown y Javier Vásquez parecen ser ligeramente más confiables que Derek Lowe y Tim Wakefield.
En el infield, Jeter y Alex Rodríguez dan ventaja por el lado izquierdo, y Miguel Cairo garantiza suficiente seguridad en segunda con John Olerud en primera. Boston presenta a Bill Mueller y Orlando Cabrera en tercera y short, con Mark Bellhorn en segunda y Kevin Millar alternándose con Doug Mientkiewickz en primera.
En los bosques, Manny Ramírez, Johnny Damon y Trot Nixon, representan mejor defensa y se equilibran en peligrosidad ofensiva con Bernie Williams, Hideki Matsui y Gary Sheffield.
David Ortiz supera como Bateador Designado a Rubén Sierra, y detrás del plato, Posada que estará frente a un equipo con poca velocidad, registró menos porcentaje pero conectó más jonrones y empujó mas carreras que Jason Varitek.
Boston frente a los Yanquis y “la maldición”. Nos espera una cabalgata de emociones.
La mayor ventaja de los Yanquis es que el veterano Curt Schilling no podrá abrir tres juegos como lo hacían los ases de la colina en los tiempos de Lew Burdette y Bob Gibson.
FATAL DISPARATE
Cuenta la leyenda que en 1918, durante una temporada afectada por la guerra y recortada en su calendario, los Medias Rojas de Boston, con Babe Ruth lanzando y bateando, se coronaron en la Liga Americana y en el Clásico de Octubre, superaron a los Cachorros de Chicago en seis juegos.
En la temporada, Ruth conectó 11 jonrones y empujó 66 carreras, con balance de 13-7 desde la colina a los 23 años… Era el ídolo, y en 1919, aunque Boston no llegó a la cima, Ruth con 29 jonrones y 114 empujadas, agregando un balance de 8-5 y 2.98 como monticulista, continuó creciendo hacia la grandiosidad.
Fue entonces que en diciembre de ese año, los Medias Rojas lo soltaron en beneficio de los Yanquis, dejando aturdidos en el desconcierto a los fanáticos de Boston.