- Fueron ocho segundos violentos, rajó paredes y desató másde 30 sismos pequeños
- En el aeropuerto de Managua la gente rompió una puerta al correr
Johnny Cajina GuillénMaría de los Ángeles Acuña
El sismo de 6.3 grados en la escala de Richter, que sacudió Nicaragua a las 3:26 minutos de la tarde de ayer, es el más fuerte registrado en lo que va del año y desencadenó 35 temblores de menor intensidad durante la tarde y hasta las 10 de la noche, según los registros del Instituto de Estudios Territoriales (Ineter).
“Posiblemente no ocurra otro sismo tan fuerte porque quizá ya se dio la mayor liberación de energía en la zona del epicentro y después solamente han quedado réplicas menores, aunque debemos recordar que los sismos no se pueden predecir”, dijo el sismólogo Wilfred Strauch, director general de Geofísica del Ineter.
El director de la Defensa Civil, coronel Mario Perescassar, aseguró que no tenían reportados daños de gran consideración en ninguna región del país, pero los bomberos reportaron grietas en paredes de viviendas y edificios públicos en distintos puntos del país.
El Ministro de Gobernación, Julio Vega, declaró que ante la posibilidad de que estallaran disturbios a causa de un sismo de mayor magnitud las fuerzas especiales de la Policía Nacional estaban “en disposición de actuar”.
Según el Ineter, el movimiento telúrico tuvo una duración de sólo ocho segundos, pero éstos fueron suficientes para causar el pánico general y ocasionar algunos daños menores en diferentes puntos del país, principalmente en la antigua ciudad de León, donde algunos edificios sufrieron fisuras de consideración.
Los expertos del Ineter estuvieron a la expectativa durante 40 minutos después del temblor, temiendo que ocurriera un maremoto en las costas del Pacífico nicaragüense, pero luego lo descartaron.
En la capital, las líneas telefónicas quedaron saturadas durante los minutos posteriores al sismo y el nerviosismo se generalizó en todos los barrios, hospitales, centros comerciales, salas de cine y mercados. En muchos de estos lugares los visitantes optaron por regresar a sus viviendas por temor a que ocurriese algo peor.
TODOS A LA CALLE
En el Aeropuerto Internacional de Managua una puerta de vidrio cedió y se rompió ante el empuje de la multitud que buscó las salidas de emergencia. Extraoficialmente se conoció que un agente de la Policía resultó herido en ese incidente. También se notaron daños menores en las bases de dos columnas de la nueva estructura metálica de la terminal aérea.
Ver vecinos sentados en calles y aceras, comentando los pormenores del evento telúrico, era una escena común en todos los barrios capitalinos, principalmente en los que están ubicados en el viejo casco de la ciudad, destruido por un terremoto en diciembre de 1972.
En los barrios San Sebastián y Rubén Darío, este último llamado Candelaria en 1972 y donde hubo más víctimas ese año, todo el vecindario estaba sobre las calles y avenidas.
En el barrio 19 de Julio, en las cercanías del Ministerio de Gobernación, se conoció de un ciudadano que fue trasladado al Hospital Antonio Lenín Fonseca tras caer del segundo piso de uno de los viejos edificios terremoteados.
En esta zona, también conocida como Sajonia, decenas de familias pobres que habitan un complejo de antiguos edificios de apartamentos abandonados desde 1972, se mantenían en el interior sin mayor precaución.
“Si vamos a morir, aunque estemos en la calle nos pasaría algo. Dios está en todas partes”, dijo a LA PRENSA una mujer cuarentona desde el balcón del tercer piso de uno de los edificios derruidos.
PACIENTES EVACUADOS
En el Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz, situado al extremo occidental de la capital, aparentemente hubo serios daños en una de las paredes del segundo piso y las autoridades del centro solicitaron ayuda a la Policía Nacional, para controlar la salida de algunas madres que, en medio del pánico, optaron por sacar a sus hijos sin autorización del personal médico.
Similar situación ocurrió en el Hospital Oscar Danilo Rosales, de León, cuyo edificio sufrió grietas en paredes y columnas del tercer piso. Al menos cinco pacientes habían abandonado el centro y las autoridades mantenían activado el plan de evacuación.
DAÑOS LEVES EN LEÓN
Tras el sismo, el Comité de Prevención de Desastres de León recorrió los barrios de la ciudad y comprobó daños menores en algunas casas del centro histórico.
Dos horas después del temblor, una buena parte de la población leonesa continuaba sentada sobre las aceras de sus viviendas por miedo a alguna réplica. Asimismo, reportaron daños en la pared frontal de la capilla católica del balneario de Poneloya.
En el departamento de Rivas, frente a cuyas costas se ubicó el epicentro del sismo, no se reportaron incidentes, según la Cruz Roja y el Cuerpo de Bomberos.
Brigadas del Ejército Nacional recorrieron diferentes zonas del departamento como El Astillero, Ometepe, Colón, El Ostional y Chacocente para evaluar si el temblor había producido algún tipo de daños, pero se constató que la situación en esos sitios era normal.
En los departamentos de Masaya, Granada y Carazo tampoco se reportaron daños.
TELÉFONOS INTERRUMPIDOS
En Matagalpa, la Cruz Roja de Río Blanco recibió llamadas de ciudadanos que dijeron haber sentido el temblor, pero no se obtuvieron reportes del resto de municipios de la zona, dijo Julio Valle, oficial de turno de esa institución.
LA PRENSA intentó obtener comunicación con el Cuerpo de Bomberos y el Hospital de Juigalpa, Chontales, pero aparentemente las líneas telefónicas quedaron averiadas tras el sismo.
Al cierre de nuestra edición, tampoco era posible establecer comunicación con los teléfonos de la zona de Las Piedrecitas y algunos barrios occidentales de Managua.
MAGNITUDES VARIARON
A través de internet se conoció que varios centros en Estados Unidos que monitorean los sismos a nivel mundial, le asignaron valores de hasta 7.3 grados en la escala de Richter al sismo que asustó ayer a las 3:26 p.m. a las poblaciones de casi toda Nicaragua.
Sin embargo, según el director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), Claudio Gutiérrez, la diferencia de los datos depende de los métodos de cálculo que utilizan estos “Pero podemos decir que la magnitud de 6.3 es la más confiable debido a la cercanía del temblor con relación a nuestra red sísmica nacional. Tenemos la red sísmica más densa de Centroamérica y el proceso de los datos que hacemos es bastante preciso y ágil”, aseguró Gutiérrez.
El fuerte sismo también fue sentido en Costa Rica y El Salvador.