- Trinidad sintió la pegada de Mayorga, pero no admite queestuvo “groggy”
Edgard Tijerino M.ENVIADO ESPECIAL/NUEVA YORK
La vieja y nunca agotada frase “los pegadores siempre tienen el tiempo a su favor”, que hizo valer mejor que cualquier otro, el legendario Rocky Marciano, fue una amenaza permanente rodeando el buen boxeo de Félix “Tito” Trinidad.
Aún viendo a Mayorga inutilizado y casi desfalleciente durante el devastador ataque de Trinidad en ese quinto round de pesadilla, pensé que podía presentarse la oportunidad de un “hachazo”.
Y eso casi ocurre en el sexto round.
Después del reposo forzado por Mayorga al quejarse de un golpe bajo, el nica logró golpear con poder arriba, y abajo.
Tito se vio frenado y sus ojos giraron.
Parecía que sus piernas no podrían sostenerlo, pero sacó fuerzas de flaquezas, y como sostenido por un hilo invisible, se sostuvo.
“Sí, sentí el poder de sus golpes, pero nunca estuve por caer. La puesta del guante en la lona fue consecuencia de un empujón que me hizo resbalar”, explicó después a un grupo de cronistas boricuas después de la conferencia de prensa del sábado.
Mayorga conectó varios golpes buenos, pero Trinidad los absorbió y logró mantener la iniciativa. Naturalmente, el nica se sintió incómodo viéndose obligado a retroceder por el cañoneo incesante de su rival.
¿HABRÁ REVANCHA?
Don King no habló de una revancha. Seguramente considera que no tiene sentido, porque quedó claro que el estilo de boxeo de Trinidad, su certeza para disparar, y su consistencia para plantarse a cambiar golpes, volverían a prevalecer.
La mayoría de opiniones coincide en recomendarle a Mayorga, pelear en las 154 libras. Si no se retira, podría conseguir una oportunidad con el vencedor de Winky Wright y Shane Mosley, y por supuesto, una buena bolsa.