Un estudio piloto del INSS reflejó que el número de cotizantes fácilmente puede triplicarse, si se lograra afiliar a los trabajadores independientes.

La encrucijada del INSS

Desde que se descartó el Sistema de Ahorro de Pensiones, hace dos meses, una comisión interinstitucional, evalúa las mejores posibilidades para sacar al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) del aprieto económico que arrastra como consecuencia del “manoseo” de los gobiernos y de la mala gestión administrativa de sus autoridades Roberto Pérez Solís Lunes 20 […]

  • Desde que se descartó el Sistema de Ahorro de Pensiones, hace dos meses, una comisión interinstitucional, evalúa las mejores posibilidades para sacar al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) del aprieto económico que arrastra como consecuencia del “manoseo” de los gobiernos y de la mala gestión administrativa de sus autoridades

Roberto Pérez Solís

Lunes 20 de septiembre. Diez de la mañana. Cuando el sol comenzaba a picar la piel, una muchedumbre de ciudadanos cargando “chanchitos” de barro se aglutinaron frente a la Asamblea Nacional.

Eran trabajadores del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). Ll egaron hasta la sede del Parlamento a protestar por la intención de los diputados liberales de aprobar una ley que despoje al Poder Ejecutivo el control que ejerce sobre la institución.

En ese momento los trabajadores, al igual que Edda Callejas, presidenta ejecutiva del INSS, aseguraron que la intención de los legisladores es apoderarse de los fondos que posee la institución —calculados en unos 3 mil 300 millones de córdobas— para usarlos con fines políticos.

Ante una avalancha de críticas provenientes de todos los sectores del país, los diputados liberales se defendieron alegando que su propuesta podría significar el inicio de un verdadero proceso de rescate de la entidad reguladora de la seguridad social de los nicaragüenses.

¿Rescate? Sí. Para muchos el INSS está “quebrado” financieramente y una reforma a la Ley de la Seguridad Social se hace inminente. De lo contrario asegurados y pensionados podrían dejar de recibir en un corto tiempo, sus escasos beneficios.

SACASA GURDIÁN Y EL SAP

Uno de los que aseguran que el INSS está quebrado es el superintendente de Pensiones, Ramiro Sacasa Gurdián. Al frente de la Superintendencia de Pensiones, Sacasa Gurdián mantuvo una lucha titánica durante meses para que este año entrara en vigencia la Ley 340 o Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones (SAP), aprobada por el Poder Legislativo en el año 2000.

Para el superintendente, el Seguro Social posee un déficit de más de 70 mil millones de córdobas y sus reservas monetarias equivalen al cuatro por ciento de lo que debería de tener. Dice que en los primeros diez años de funcionamiento del SAP se acumularían entre 750 y mil millones de dólares que serían dirigidos hacia la generación de proyectos sociales. Por esto, según su criterio, el SAP es la mejor opción.

Al nuevo sistema de ahorro pasarían los trabajadores menores de 43 años. De 320 mil asegurados que existen en la actualidad, unos 250 mil abandonarían el INSS y dejarían de cotizar en él. Sin embargo, el proyecto que defendía a capa y espada súbitamente se agrió. El Banco Mundial (BM), dijo que no aportaría los fondos para costear la transición del nuevo sistema.

Eduardo Montiel, ministro de Hacienda, y Callejas aseguraron que el INSS tendría un déficit anual de mil 200 millones de córdobas si el SAP empezaba a funcionar.

Sacasa Gurdián ripostó expresando que el déficit se vería hasta el cuarto año de estar funcionando el SAP y que con el 25 por ciento del total de los fondos de las AFP se cubrirían los requerimientos del INSS por los próximos diez años.

El 21 de julio el Gabinete Económico recomendó analizar la situación del INSS en una instancia nacional con amplia representación y experiencia en un plazo de seis meses.

“FATIGADO, NO QUEBRADO”

Manuel Ruiz, especialista en Seguridad Social, no está de acuerdo con el planteamiento que hacen los diputados liberales y el superintendente de Pensiones, Ramiro Sacasa Gurdián. Para Ruiz el INSS “está fatigado, pero no colapsado”.

Fatigado por tres razones: la institución tiene casi medio siglo de vida y no se adecúa a las nuevas realidades del país; el “golpe” que le han dado los gobiernos que a través de los años han dilapidado sus fondos con fines partidarios y, por último, porque el concepto de universalización de la Ley de Seguridad Social todavía no se pone en práctica.

“No hay alarma. El INSS tiene 3 mil 300 millones de córdobas en reservas, 320 mil asegurados, el financiamiento que tiene actuarialmente sirve para pagar las pensiones y crear reservas técnicas. Si siguiera una administración transparente como la actual pasarían 15 años sin ningún trauma, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados”, manifestó Ruiz.

Partiendo de esta premisa y en base al artículo 105 de la Constitución Nacional que expresa que es obligación del Estado mejorar los servicios de seguridad social, Ruiz indica que el único camino a seguir, para encontrar una respuesta a la situación del INSS, es reformar al sistema vigente. Pero no puede haber un sistema mixto, ni paralelo mientras no se cambia la Constitución.

AUMENTAR NÚMERO DE COTIZANTES

La reforma a la que se refiere el especialista está encaminada a aumentar el número de asegurados de la institución que actualmente es de 320 mil. De una población económicamente activa de dos millones de personas, agrega, no se puede seguir permitiendo que sólo el 16 por ciento esté asegurado.

Si se logra incluir en el INSS al gremio de los taxistas, trabajadoras domésticas, trabajadores del campo y a los comerciantes de los diferentes mercados del país entre otros, la situación financiera de la institución experimentaría un cambio sustancial en un corto tiempo.

“El sistema del Seguro Social debe ser obligatorio, no puede ser de otra manera, pero con un financiamiento atractivo para esta masa de trabajadores. Les decís por ejemplo, que si pagan el cuatro o cinco por ciento en base a un salario mínimo les darás una pensión del dos tercio del salario mínimo, estoy casi seguro que aceptarían”, indicó.

“Que haya una política de Estado, no puede seguirse aceptando que las trabajadoras que están en nuestros hogares no tengan Seguro Social, no puede ser que los trabajadores del campo, del sector informal estén abandonados y al final sean una carga”, agregó Ruiz.

A la par de la obligatoriedad para que el sistema sea aceptado, indicó que sería necesario una “cruzada nacional de educación” que demuestre con claridad que la seguridad social es el mejor aliado para los pobres, porque sus posibilidades de ahorros son nulas.

SOLUCIÓN ACORDE AL PAÍS

En una amplia oficina ubicada en el noveno piso del edificio central del INSS, donde los ventanales dejan apreciar una panorámica de una Managua cubierta de árboles, Edda Callejas, sentada en un sillón de cuero rojo, abultado y esponjoso, tampoco considera que la institución que dirige esté “quebrada”.

Orgullosa explica que cuando llegó al INSS, a inicios de la administración Bolaños, encontró mil 800 millones de córdobas en reservas y por su gestión administrativa esta cantidad ahora es de 3 mil 300 millones. “Decir que no tenemos problemas no es cierto, pero decir que nos vamos a morir, que esto es un caos, tampoco es cierto”, indica la funcionaria.

Sobre las posibles soluciones a la situación del Seguro Social dice no estar clara. No sabe si lo que se necesita es una reforma parcial o hacer una nueva ley. No obstante, cualquier modificación que se piense hacer —expresó— debe estar sujeta a la realidad del país y alejada de las agendas de los partidos políticos.

“Cuando se habla que el Estado reconozca esa insuficiencia de reservas y que lo resuelva con el Presupuesto de la República no es conveniente cuando tenemos otras prioridades como la salud o educación”, destacó Callejas.

COMPARTE IDEA

A pesar de que todavía no avizora una solución para la institución que dirige, coincide con Manuel Ruiz al indicar que los ingresos del INSS aumentarían considerablemente —no tienen estimado— si se lograra incrementar el número de asegurados.

Según ella, existe un estudio piloto donde se le ofertó a la gran masa de trabajadores independientes acceder a los servicios de salud, aportando mensualmente la cantidad de 200 córdobas, y se descubrió que el número de asegurados podría triplicarse al llegar hasta por lo menos 900 mil nuevos cotizantes.

“Estamos hablando de médicos, arquitectos, ingenieros, pero también de trabajadores de la construcción, transportistas, los trabajadores de los mercados, que tienen la capacidad y el deseo para hacerlo porque es mucho mayor lo que gastan en medicinas por no estar asegurados”, dijo la funcionaria.

Sin embargo, no será una tarea fácil convencer a este grupo de trabajadores independientes. Las deficiencias en los servicios de salud principalmente, aún con las existencia de las empresas médicas previsionales, son tan grandes que muchos asegurados creen que su cotización no es más que pérdida de dinero.

Junto a la falta de medicamentos está el escaso número de exámenes de laboratorio que ofrece el INSS. La mayoría de exámenes que requieren los jubilados y pensionados en la actualidad, son realizados en laboratorios clínicos privados.

La desconfianza de los trabajadores de recibir una escuálida pensión una vez que se jubilen, debido al manejo deficiente que pueda hacer la institución con el dinero de los cotizantes, es otro de los factores que podrían impedir el incremento del número de asegurados.

NO A REFORMAS PARAMÉTRICAS

Incrementar la edad para jubilarse o el total de semanas cotizadas son entre algunas de las alternativas que se han planteado con el supuesto objetivo de favorecer al INSS. No obstante, Manuel Ruiz expresa que esto es inviable en un país económica y socialmente pobre como Nicaragua.

Mencionó que no se puede hablar de incrementar la edad de retiro cuando la mayor parte de los pobladores están mal alimentados y sus posibilidades de vivir mucho tiempo se reducen drásticamente día a día.

Cambiar las tasas de cotizaciones tampoco es una buena idea porque las actuales, según él, son suficientes para el pago de las prestaciones y para ahorrar las reservas técnicas.

“Los cambios paramétricos no son la solución al problema, si un Seguro Social no tiene mayor cobertura estará fracasado”, manifestó Ruiz.

Sin embargo, este tipo de reformas ya fueron recomendadas al INSS por una comisión internacional que visitó Nicaragua a inicio de los años noventa. En ese momento una de las propuestas era que el número de semanas cotizadas podría pasar de 750 a 1,250.

También se habló de aumentar el porcentaje de cotización tanto del empleador como del trabajador, sin embargo, hasta hoy todo eso quedó en proyectos. Veremos qué es lo que decidirá la comisión interinstitucional en los próximos meses. Por lo pronto, el camino del INSS sigue siendo una encrucijada.

“HAY QUE CORREGIR AL INSS”

Sus más de 40 años ligado a la Seguridad Social del país hacen del doctor en Derecho, Humberto Mendoza López, una voz autorizada en la materia.

El doctor Mendoza López dice que las reservas que posee el INSS demuestran una imagen de solidez y no de quiebra. Ante esta realidad apuesta a que las reformas que se quieran implementar deben de estar enfocadas a captar una mayor cantidad de asegurados. Esta tesis es la misma de Manuel Ruiz y de Edda Callejas.

“Los sandinistas lo intentaron pero no había reservas, ahora hay reservas millonarias con una rentabilidad y mantenimiento de valor muy eficientes. Es un compromiso de las autoridades del INSS asegurar a los trabajadores independientes, los taxistas por ejemplo, tienen necesidad de jubilarse porque todos llegamos a viejos”, manifestó el doctor Mendoza.

“No se debe mover a un Sistema de Ahorro de Pensiones, pero hay que corregir al INSS, hay una cantidad de bondades, de servicios sociales que deben corregirse, también hay que invertir, tienen tanto dinero y no hacen nada, cuando nació el Seguro Social en los primeros 20 años se invertía el dinero en hospitales por ejemplo”, añadió.

PRINCIPALES PROBLEMAS QUE IMPIDEN LA AMPLIACIÓN DE LA COBERTURA

Falta de confianza en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, porque ningún trabajador enterará su cotización a una institución técnicamente quebrada, al registrarse una gran mora en el pago de las cotizaciones por parte del Gobierno central y de empresas del sector privado.

El riesgo que caracteriza a las actividades agropecuarias, grandes distancias geográficas y falta de presencia institucional en el campo, el empleo temporal y el bajo salario mínimo devengado en estas actividades equivalente a unos US$40 dólares.

La incipiente atracción de la inversión extranjera directa debido a la inestabilidad política, frágil gobernabilidad, la inseguridad jurídica entro otros.

Falta de voluntad política para atender la fuerza laboral informal y falta de continuidad en las acciones tendientes al mejoramiento del sistema de Seguridad Social.

Desconocimiento entre los trabajadores de los beneficios de la Seguridad Social.

Fuente: Seguridad Social… ¿para quién?
Autor: Néstor Avendaño.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí