José Adán Silva
Si las elecciones municipales de Managua se hubiesen efectuado anoche en el auditorio de la biblioteca de la Universidad Nacional de Ingeniería, los ganadores hubiesen sido las barras políticas de los candidatos que asistieron al primer debate electoral de Managua.
Es muy probable que en Managua los electores que vieron la transmisión del Canal 10 sobre el debate nocturno, escucharon más las consignas, aplausos, insultos y chifletas de las barras políticas, que las propuestas concretas de los candidatos municipales, quienes casi todo el tiempo estuvieron más a la defensiva y tratando de ridiculizar a sus contrincantes, que explícitos con sus planes de trabajo en caso que llegasen a la silla edilicia.
Pedro Joaquín Chamorro por el Partido Liberal Constitucionalista; Alejandro Fiallos por la oficialista Alianza por la República; Dionisio Marenco por el Frente Sandinista-Convergencia Nacional y Edén Pastora por el Partido Liberal Independiente, fueron los candidatos que anoche se trenzaron en un “debate” que tuvo más sabor a tertulia que a discusión.
¿PLANES Y MÉTODOS DE TRABAJO?
Apenas fueron señalados por los candidatos, quizás presionados por el corto tiempo asignado por el programa televisivo. Marenco insistió en sus planes de instalar un tranvía y cobrar impuestos a quienes no pagan; Chamorro planteó sin mucha profundidad la promoción turística de la capital y los proyectos de traer inversión; Fiallos repitió incansablemente la creación generosa de miles de empleos que generen recursos a los capitalinos, así como casas populares y títulos de propiedad, más una Policía Municipal para garantizar la seguridad en los barrios. Pastora sugirió pelear y pelear por Managua.
Nuevamente Tiscapa fue salvada y la ciudad quedó bella tras las promesas de desviar los cauces e invertir todos los recursos en reparar calles y construir complejos deportivos, carreteras, parques, y un largo etcétera de obra. ¿Cómo hacerlo? Nadie supo decirlo con claridad.
Donde más se destacaron los candidatos, con la participación de sus barras, fue en criticar los planes contrarios, aguijonear las debilidades políticas de los partidos competidores y sus líderes, en descalificar las ideas contrarias y, alegremente, en sacarse trapos sucios: vos fuiste concejal y no hiciste nada por Managua, vos no tenés preparación para dirigir Managua, vos sos el hijo de tu papá y vos el candidato del caudillo. Las barras ganaron.