Néstor Miguel Bravo Mendiola
Con relación al debate de cuál debería ser el ave nacional, hay quienes opinan que debería ser el zanate, otros que el guardabarranco, y otros que el rey de los zopilotes.
Para el caso del zanate, considero que no deberíamos siquiera proponerlo porque es un ave con hábitos de vida vandálica, traicionera y oportunista (deberían verlo literalmente descuartizando ranas sin piedad para alimentarse, robar alimento a otras aves, entre otras cosas, lo cual es parte de su naturaleza claro está), razón por la cual ha conquistado tantos territorios en nuestro país. Por ello no lo considero digno merecedor de ese título.
En el caso del guardabarranco es de más decir que su belleza multicolor le hace merecedor de tal puesto, aparte de ser un ave enigmática. En cuanto al rey de los zopilotes es sin duda un ave muy llamativa y altiva, si pudiera aplicarse este término, pero al igual que sus demás congéneres (zopilote cabeza negra y zopilote cabeza roja) es de hábitos carroñeros, por lo que tampoco lo considero digno de formar parte de nuestra identidad cultural.
Hay tantas aves que deben tomarse en cuenta para tal distinción, como el cenzontle, un ave sencilla con la habilidad de entonar más de 300 melodías diferentes, evidentes cuando anuncian la llegada de las lluvias con su melodioso trinar, o en todo caso, el misterioso pijul, que es un ave de hábitos sociales, donde todos los miembros del grupo cuidan su progenie sin importar de quién sea, en donde cualquiera de ellos puede dar una señal de alerta que es acatada por todos los miembros del grupo, que se alimentan juntos, duermen juntos, en pocas palabras, que son un símbolo de unidad, y éste sería un buen ejemplo para todos los nicaragüenses que tenemos la mala costumbre de cobijarnos en colores políticos que ni siquiera simbolizan nuestra cultura o nuestra raíz, sino que solamente la conveniencia de un estatus social.
Debemos conocer la diversidad de aves que hay en nuestro país, lo cual se debe tomar en cuenta para elegir tan digna distinción, y poder finalmente decir con orgullo nacionalista, en el buen sentido de la expresión, cual es nuestra ave nacional, defenderla y honrarla con la ética y civismo que se merece.
Licenciado en Biología