José Anastasio Carrillo Zeledón
El domingo 19 de septiembre del 2004 a las 8 de la mañana, me disponía a abrir mi farmacia como de costumbre cuando me encontré a una cuadrilla de Unión Fenosa —compañía española de electricidad— en disposición de incidir sobre el medidor de la luz que está en la casa de mi hermano, el señor Ricardo Carrillo Zeledón. Cuando pregunté qué estaba pasando me dijeron que retirarían el medidor por órdenes de la dirección de esta empresa.
Esta empresa es la única que suministra el servicio de luz eléctrica de Nicaragua, pone la tarifa, dispone sobre la lectura de los medidores, es la única que tiene la razón, y si uno se queja o se atrasa en el pago retira el medidor. ¿Dónde se puede quejar un ciudadano que su país vende sus empresas de servicios básicos a extranjeros atrasados?
Me duele la labor a la que someten a los nicaragüenses que trabajan para ellos. Esta labor humillante de ser cuchillo de tu propia sangre es más cruel que cortarte la luz.
Estelí