- Representante del organismo financiero internacional, confirmó estabilidad macroeconómica del país
- Sin embargo, señaló que alza de precios golpea a los pobres
Harold Rizo/Especial para LA PRENSA
El Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció los avances en materia macroeconómica logrados por Nicaragua en lo que va del año, pero manifestó su preocupación por los niveles de inflación, que superan las previsiones iniciales.
Phillip Young, jefe de la misión del FMI que se encuentra en Managua, advirtió que esperan que al cierre del año la inflación se mantenga en niveles bajos.
La inflación, indicó, es el “impuesto que más castiga a los pobres”.
Inicialmente el Gobierno se planteó la meta de tener una inflación anual, es decir el alza de los precios, por el orden del cinco por ciento, pero hasta agosto alcanzaba el 6.35 por ciento.
“Es importante conservar la consolidación y mantener la inflación baja, entonces la meta del Gobierno debería ser mantener la inflación baja y un crecimiento fuerte, para así continuar reduciendo la pobreza”, explicó Young, asesor del FMI.
Para René Vallecillo, economista, esta preocupación es lógica, porque en la medida que aumentan los precios se distorsionan las decisiones económicas, pues difícilmente se puede hacer un cálculo eficiente sobre los costos.
“En una economía tan pequeña como la nuestra, la inflación es determinante. Uno de los principales rubros de importación es el petróleo y si éste sube de precio, obviamente tiene una repercusión negativa que contribuye a la tendencia alcista”, determinó el economista.
EN RECUPERACIÓN
A criterio de Young, , hay una recuperación económica en términos generales, porque han subido las exportaciones y las tasas de interés han bajado.
Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), las exportaciones durante el primer semestre del año alcanzaron los 441 millones de dólares, en contraste con los 352.2 millones del mismo período del 2003.
“En nuestro análisis la economía anda bien, y es debido a que el Gobierno ha mantenido por varios años sus políticas fiscales y monetarias. Lo importante es mantener estas políticas, porque si no podrían perder la estabilidad”, sostuvo este representante del FMI.
Recordó que aunque Nicaragua logró una reducción de su deuda externa, por el orden de los 6,200 millones de dólares, los niveles de endeudamiento no se deben descuidar. Young sostuvo ayer una reunión con diputados de la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento, Finanzas y Presupuesto, para evaluar los avances y los asuntos pendientes en el programa económico firmado en diciembre del 2002.
PENSIONES EN AGENDA
La misión del FMI aprovechó el encuentro con los diputados de la Asamblea Nacional, para abordar diversos temas pendientes.
El vicepresidente de la instancia parlamentaria, diputado liberal Wilfredo Navarro, señaló que sobre la reforma al sistema de pensiones, los delegados del FMI consideran que se debe postergar su aplicación mientras no se logre resolver el problema del déficit que tendría el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, que rondaría en principio 1,200 millones de córdobas anuales.
De igual modo, manifestaron su anuencia a que se que se continúen incrementando los ingresos o las transferencias a las municipalidades, siempre y cuando se les traslade también las obligaciones y responsabilidades.
En cuanto a la Ley de Carrera de Servicio Civil, consideran que debe aplicarse de forma gradual a partir del próximo año, en concordancia con la política fiscal.
Esa ley, actualmente en vigencia, pretende garantizar la estabilidad laboral de los empleados públicos, y en un período determinado deberá establecer rangos salariales para cada puesto, en cada institución. La meta propuesta por el FMI es más crecimiento, menos reducción de la pobreza y un mayor equilibrio económico.
DISCREPANCIAS
Los parlamentarios aceptaron las proyecciones de crecimiento que recientemente anunció el Gobierno, pero criticaron que este desarrollo ha beneficiado únicamente a un sector muy reducido y no ha tenido una repercusión social. Para el 2004, el Ejecutivo se planteó una meta de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), del 4.2 por ciento.