Manuel Guzmán Centeno
Soy maestro normalista, egresado de la Escuela Normal de Estelí en 1969, lo cual representa treinta y cinco años de labor docente de manera ininterrumpida. Actualmente me desempeño como docente en el Instituto Nacional de Yalagüina, departamento de Madriz.
Quiero referirme a la situación de marginamiento (por parte del MECD y los sindicatos) y desinterés que sufre el maestro a partir de su jubilación. En el convenio colectivo que se suscribe anualmente entre los sindicatos magisteriales y el MECD, aparece una cláusula mediante la cual el maestro que se jubila recibirá la cantidad de un mil córdobas como indemnización. Esto además de grosero es ofensivo y golpea la dignidad de un maestro que dio su vida por la educación. No sé si estos mil córdobas son una generosidad pírrica del MECD o una conquista épica de los sindicatos.
Lamento mucho que a la gran mayoría de nuestros dirigentes sindicales, siendo maestros de aula, se les haya olvidado que ellos si llegan a la meta también serán maestros jubilados, y en el caso de los altos funcionarios del MECD es comprensible.