Salvador Pérez G.
Es intolerable por vergonzoso que directores y rectores de colegios y universidades permitan que estudiantes de sus centros de enseñanza organicen fiestas en las que se consumen bebidas alcohólicas o espirituosas. Me refiero sobre todo a los que supuestamente son de formación cristiana, en los que sus directores se hacen de la vista gorda por los beneficios que obtienen de las mencionadas fiestas.
El Ministerio de Educación debería pronunciarse para que esto ya no siga ocurriendo más, pues no se hacen grandes obras en este mundo vendiéndole alcohol a la juventud.
Periodista de Matagalpa