- De la Hoya perdió la respiración y cayó por el izquierdazo de Hopkins
Edgard TijerinoEnviado Especial/Las Vegas
La época dorada del boxeo con Oscar de la Hoya como líder, parece haber llegado a su final con la explosiva izquierda que Bernard Hopkins aplicó con precisión de cirujano y violencia de huracán. Fue una puñalada que desajustó todas las costillas que De la Hoya tiene en su lado derecho. El gigantesco MGM se tambaleó, mientras Oscar “mordido” por la fiera, se retorcía en la lona. No, no era necesario contar.
El muchacho de oro estaba liquidado. Dramáticamente, como Pompeya después de la erupción del Vesubio.
El desenlace llegó cuando Hopkins dominaba la pelea imponiendo ritmo, precisión y contundencia. De la Hoya presentó un planteo interesante durante los primeros tres asaltos, utilizando amagues, avanzando con firmeza y con cautela, haciendo fallar los escopetazos más peligrosos de Hopkins, y aceptando cambiar golpes antes de ir a fuertes amarres.
A partir del tercer asalto, Hopkins comenzó a establecerse, crecer y golpear con propiedad, lo cual le permitió acumular clara ventaja en las tres tarjetas, 77-72, 79-73 y 78-74.
Hopkins nunca se precipitó, y hasta dio la impresión de otorgar concesiones en los primeros rounds.
Cuando Oscar fue derribado, hasta Nicole Kidman en la segunda fila se vió desfigurada con un gesto de dolor y de incredulidad. No había nada que discutir. Los pronósticos se cumplieron.