Los retos no son para cualquiera y los pocos que logran alcanzar las metas trazadas se merecen una buena celebración. Las graduaciones siempre tienen un motivo que las vuelve especiales. A veces, son el fin de una amistad, el inicio de nuevos retos o la conmemoración de alguien que se fue y ya no estará a tu lado.
Vivir y ser parte de esta experiencia te marca para toda la vida. Aquí te dejamos los recuerdos de algunas personalidades nacionales del ámbito deportivo, empresarial y profesional que lograron culminar esta etapa con mucho esfuerzo.
Berta Valle
Presentadora de Primera Hora Canal 2
“Recuerdo que mi graduación fue muy emocionante. Estaba bien nerviosa, pero a la vez muy alegre. Era una meta que había cumplido”, relata Berta aún llena de alegría quien se graduó en el Instituto Rubén Darío de Ciudad Darío, Matagalpa.
Su promoción fue la número XIX y aún mantiene viva la llama de la amistad con las que fueron sus mejores compañeras de clases y ahora mejores amigas, Anielka Ramírez, Gisela González y Erika Arbizú.
La emoción de ese día la compartió con su papá y su novio. Ambos la acompañaron en todo momento, incluso en la fiesta.
“Mi bachillerato fue algo muy importante. Estaba a un paso de entrar a la universidad. Fue una de mis metas alcanzadas y también significaba nuevos retos”, explica Valle con cierto brillo de felicidad en los ojos cuando hace memoria.
Edda Callejas Montealegre
Presidenta Ejecutiva del INSS
Culminar sus estudios de secundaria fue toda una odisea llena de retos. Edda Callejas, a sus 15 años se trasladó al exilio, en Miami, ahí tuvo que aprender a hablar y dominar el inglés para alcanzar el bachillerato.
“Me fui cuando estaba en tercer año de secundaria. Estaba clara que era una cultura diferente, pero fue una bonita experiencia. Recuerdo que mi primer día de clases fue dificilísimo. Tenía que dominar la lengua —inglés— verbal y escrita”, comenta.
El haber estudiado la mitad de la secundaria en Nicaragua se convirtió en una ventaja, ya que según ella, la preparación que llevaba de Nicaragua era muy buena e hizo que sobresaliera en las calificaciones.
A sus 17 años culmina el sexto año del “High School” y como se encontraba lejos de su tierra, la celebración fue muy sencilla y entre sus más allegados.
“Mi despedida de secundaria fue muy sencilla, pero no dejó de ser emocionante porque con eso estaba logrando culminar mi primera meta. No tuve grandes fiestas. Fue una reunión familiar. Además, ya estaba casada y traté que fuera de lo más sencillo”, agrega Callejas.
Luego de su bachillerato, vino lo más emocionante. Ingresó a la universidad y en esta ocasión sí logró familiarizarse por completo con la vida estudiantil y formó parte de varias asociaciones de estudiantes.
“Toda la vida me ha encantado estudiar y mientras no tenía hijos siempre procuraba estar ocupada. Por eso les digo a los jóvenes que es muy importante que inviertan su tiempo de la mejor manera. Al final se verán los frutos”, finalizó Edda Callejas.
David Solórzano
Defensa de la Selección Nacional de Fútbol y del equipo Real Estelí
Desde que se anunció que la graduación del Instituto La Salle de Diriamba sería el 12 de diciembre, era un hecho que David no asistiría y ya se había resignado porque en esa fecha se supone que estaría en Honduras participando en un Campeonato centroamericano de fútbol.
Pero, como a veces la suerte está de su parte, recuerda que en esa ocasión, la participación del equipo nicaragüense finalizó el 9 de diciembre y justo el 11 —un día antes— estaba de regreso en su casa.
Entonces, fue de visita por el colegio. Sabía que ahí estarían sus amigos y profesores arreglando el auditorio. Estos comenzaron a insistirle que era un día especial que no se repite y que participara en la graduación, ¡hasta que lo convencieron!
De regreso a casa, David convenció a la mamá para que lo acompañara a última hora para comprar los trajes que se pondrían.
“De todos modos ya me habían comprado el anillo y entonces decidí subir. Me acuerdo que yo no tenía qué ponerme y a esa hora tuvimos que comenzar a preparar todo. Fue algo apresurado, pero salí bien”, recuerda Solórzano quien
en ese mismo año pasó a jugar en el equipo de primera división, lo que le complicó un poco los estudios y lo obligó a esforzarse más en las clases.
Después de la ceremonia, continuó una mini fiesta en un restaurante de Jinotepe y todo finalizó tranquilo.
Aída Carrión
Ganadora del Concurso Centroamericano de Fisicoculturismo, Fitnees y Bodyfitnees 2004
Para esta escultural mujer, su graduación de bachillerato fue algo inolvidable, sobre todo porque simbolizaba una puerta abierta hacia un nuevo camino.
Fue un momento muy especial que también significó la despedida de todas o la mayoría de sus amistades. Cada quien tomó su propio rumbo y como es de suponer, después del bachillerato, difícilmente se volverían a encontrar.
“Subí con mi papá y además del diploma de bachillerato, recibí un diploma de perseverancia porque había estudiado en el Colegio Teresiano desde kinder y me dieron otro diploma por mi participación destacada en deportes”, recuerda Aída.
Un detalle triste que hizo aún más especial ese día fue que, durante ese año —1977— una alumna de quinto año falleció y entonces, el resto de sus compañeros decidieron dedicarle a ella la graduación.
Hasta hoy, a pesar que muchos de sus compañeros de clases se trasladaron a vivir al extranjero, Aída acostumbra reunirse con cuatro de sus amigas para comer algo y recordar juntas aquellos tiempos.