Doña Amanda Muñoz muestra la fotografía de su hijo Joel Jeremías, desaparecido en Costa Rica desde el año pasado.

Madre busca a su hijo desaparecido en Costa Rica

Un hombre le dijo que su hijo estaba muerto y que mejor no lo siguiera buscando Luis Alemán Saballos Luz Amanda Muñoz, de 42 años, no sabe nada de su hijo Joel Jeremías López Muñoz, de 22 años, quien viajó a Costa Rica el 4 de abril del año pasado y desde entonces no ha […]

  • Un hombre le dijo que su hijo estaba muerto y que mejor no lo siguiera buscando

Luis Alemán Saballos

Luz Amanda Muñoz, de 42 años, no sabe nada de su hijo Joel Jeremías López Muñoz, de 22 años, quien viajó a Costa Rica el 4 de abril del año pasado y desde entonces no ha dado señales de vida.

“Tengo 18 meses de no saber nada de él y me dijeron que lo habían matado”, dijo Muñoz, cuando relató el martirio que ha vivido desde que su hijo se fue en busca de mejor vida.

López Muñoz viajó en compañía de su cuñado Óscar Gustavo Sandino, de 36 años, pero éste regresó al país después de permanecer 45 días en una hacienda tica donde trabajó cortando naranjas.

Sandino contó que junto a López Muñoz estuvieron cortando naranjas en una hacienda llamada La Palmera, pero a los 15 días de estar ahí, el joven fue convencido por una pareja para que se fueran a trabajar a San José, desde entonces nadie sabe de él.

La señora Muñoz relató que hace un mes un muchacho, a quien conocen sólo como Carlos y que es originario de Masatepe, le contó a uno de sus hijos que había estado con Joel Jeremías y que tenía información de que lo habían matado en ese país.

El misterioso Carlos aseguró que no le contaría nada más porque tenía miedo de que le hicieran algo.

La angustiada madre viajó a Costa Rica el pasado 26 de agosto a buscar a su hijo, pero sus esfuerzos no tuvieron resultados. Viajó a San José, a Heredia y a otros lugares pero nadie le pudo dar información obre su muchacho.

Relató que en Costa Rica conoció a un pastor evangélico que le contó que Joel Jeremías había trabajado seis meses con él en la construcción de una casa, pero que después se fue y no supo más de él.

Según la señora Muñoz, ella se hospedó en Heredia en la casa de una muchacha a quien conoció en un bus, y cuando estaba en esa vivienda recibió una llamada telefónica de un hombre con acento tico que le advirtió que no siguiera buscando a su hijo porque éste ya estaba muerto.

El mismo hombre le dijo que “si otro nica llegaba indocumentado también lo matarían”.

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