- El 11 de marzo del 2004 el mundo entero asistía horrorizado al atentado que puede considerarse como un segundo 11 de septiembre. Los temores a que Al Qaeda volviera a actuar en Occidente se hicieron realidad en Madrid. Las bombas explotadas en los “trenes de la muerte” provocaron 190 muertos y casi 2,000 heridos. Ayer, justo el 11 de septiembre, se cumplió medio año
Teresa Sánchez VicenteEFE-REPORTAJES
SEGUNDA DE TRES ENTREGAS
Once de marzo (11-M) en Madrid y 11 de septiembre (9/11) en Nueva York. Las dos ciudades han sufrido los atentados más sonados de la banda terrorista radical islámica Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden.
Las Brigadas Abu Hafs al Masri, consideradas brazo armado de Al Qaeda, reivindicaron los atentados de Madrid mediante un comunicado enviado a un diario árabe en Londres, considerando esta matanza como un ajuste de cuentas: “¿Es legítimo que ellos maten a nuestros niños, mujeres, ancianos, jóvenes en Afganistán, Irak, Palestina y Cachemira, mientras que es pecado que nosotros les matemos a los suyos?”.
Madrid sufrió aquella jornada uno de los días más tristes de su historia. La mañana del 11 de marzo pasado explotaron simultáneamente diez bombas en cuatro trenes de cercanías, que causaron la muerte a 190 personas e hirieron a casi 2,000.
Las explosiones se produjeron a las 7:39 horas de la mañana, hora punta en la que cientos de estudiantes y trabajadores toman el tren para acercarse a su lugar de trabajo o estudio. Las primeras explosiones se produjeron en cercanías procedentes de la estación de Atocha. Tras unos minutos, se repiten otras explosiones en la estación del Pozo del Tío Raimundo y en Santa Eugenia.
Las bombas fueron colocadas en mochilas en los vagones de las cercanías. El Ministerio del Interior español atribuyó inicialmente la masacre a la banda terrorista ETA pero, en días posteriores, las investigaciones revelaron la responsabilidad de terroristas islámicos vinculados a Al Qaeda.
Los atentados provocaron las mayores movilizaciones de la historia de la democracia en España, con manifestaciones el 12 de marzo, que reunieron a más de 11 de millones de personas en todo el país. Madrid, con más de dos millones de personas y Barcelona, con más de un millón, acogieron las más multitudinarias.
Ese día, cuando cientos de miles de personas se manifestaban por las calles de Madrid, llovía a cántaros y en las pancartas había un mensaje que se repetía: “El cielo también llora”. La sociedad estaba conmocionada. Llegaron mensajes de condolencias de todas partes del mundo. Millones de personas de todo el mundo se solidarizaron con los familiares de las víctimas.
Las víctimas y el dolor, como ocurriera en Nueva York, no sólo fue para los españoles. Entre las víctimas, de todas las edades, había rumanos, franceses, marroquíes y muchas de nacionalidades latinoamericanas. La rabia y el llanto traspasó el océano y llegó hasta República Dominicana, Perú, Ecuador, Chile…
El líder del Consejo de Europa, Walter Schwimmer, condenó en nombre de esta organización los atentados en Madrid y afirmó que “ninguna causa en el mundo puede justificar semejante barbarie”. “Siento un profundo desprecio por los autores de semejantes actos de violencia ciega”, agregó el secretario general de la principal organización paneuropea de fomento de los derechos humanos y la democracia en el Viejo Continente.
SOLIDARIDAD FRENTE AL TERROR
Frente a la barbarie destacó la solidaridad y el buen hacer de los ciudadanos de la capital de España, que se volcaron en atender a las víctimas. Ante la solicitación de donaciones de sangre tras los atentados, antes del mediodía informaban las autoridades de que, gracias a “la respuesta masiva” de la ciudadanía, las necesidades estaban cubiertas.
Los profesionales de los bomberos, sanidad o policía de la capital, al igual que ocurrió en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, se vaciaron prestando su auxilio en los lugares donde ocurrieron los crímenes incluso, en ocasiones, junto a grupos de voluntarios.
Luis Miguel, encargado de una grúa, de 25 años, viajaba en un tren inmediatamente posterior al afectado por la bomba en El Pozo y así comentaba su experiencia: “Levantamos los bancos rojos que hay en las estaciones para hacer camillas. Los bomberos han repartido guantes y todos los que estábamos allí hemos ayudado como hemos podido”.
Asimismo, al lugar donde se encontraban los cadáveres para ser reconocidos por las víctimas, se acercaron voluntarios para ofrecer ayuda psicológica a las víctimas. “Me acerqué para ayudar alrededor de las 12:00 de la noche y me dijeron que les haría un favor más grande si volvía a casa porque ya había suficientes voluntarios”, dice María Romero, estudiante universitaria.
LAS ELECCIONES
La mayoría de los partidos políticos, inmersos esos días en la campaña electoral, anunciaron que suspenderían sus actividades a partir del día de los atentados en señal de duelo por las víctimas.
El 14 de marzo se celebraron las elecciones generales, en las que se produjo el mayor vuelco de la democracia al obtener la victoria el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que logró 164 escaños en el Congreso, frente a los 148 logrados por el Partido Popular (PP), que partía con mayoría absoluta.
Según la catedrática de Ciencias Políticas, Edurne Uriarte, en aquella fecha “ante el terrorismo indiscriminado y masivo, el miedo vence y en los días previos a las elecciones la sociedad sufrió un ataque de pánico, culpabilizó al PP y sacó la consecuencia de que para defenderse de Al Qaeda, hay que dejar de combatirla”.
Sin embargo, según ha concluido una de las comisiones de trabajo del XXXVI Congreso Federal socialista, los atentados del 11-M en Madrid no fueron la causa de que el PSOE ganara las elecciones generales del 14 de marzo, puesto que en la última semana de campaña “se había producido ya una situación de empate técnico” con el PP.
HOMENAJE ALAS VÍCTIMAS
En la Estación de Atocha se estableció un santuario donde rendir homenaje a las víctimas. Allí encendieron velas ciudadanos anónimos, equipos olímpicos, presidentes de diferentes países, etc. Todos quisieron manifestar su apoyo a las víctimas.
Los actos solidarios fueron tantos que el santuario se desbordó y los trabajadores de Atocha pidieron que se trasladara el velatorio por las víctimas a otro lugar, porque les estaba minando psicológicamente y estaban convencidos de que jamás superarían el dolor mientras les obligaran a vivir con él.
Finalmente, las velas fueron sustituidas por un espacio virtual que consiste en un atril en el que se ha dispuesto un teclado y una pantalla (scaner) sobre la que se pone la mano, cuya imagen aparece en una pantalla de plasma de la instalación, mientras que en otra pequeña pantalla aparece el mensaje que se va escribiendo en el teclado.
Para poder poner mensajes no hace falta desplazarse a las tres estaciones mencionadas, ya que se puede conectar a través de Internet con la página www.mascercanos.com, web donde se almacenarán y podrán ser consultados todos los mensajes. En dicha página web se puede leer lo siguiente: “Este espacio solidario está destinado a todas aquellas personas que quieran expresar sus sentimientos o demostrar su apoyo a los afectados por el terrorismo”. En ella aparecen manos negras que simbolizan la paz y la repulsa al terrorismo.
LAS INVESTIGACIONES
La pista de las investigaciones, encargadas a una comisión del 11-M compuesta por diputados de los principales partidos españoles, comienza con un portero de una finca de la localidad de Alcalá de Henares (a 34 km de Madrid), Luis Garrido, que denunció la existencia de una furgoneta sospechosa en la que más tarde se descubrió una cinta con versículos del Corán. Desde ahí se han ido desvelando muchos datos sobre la trama de los atentados, como el origen de los explosivos utilizados por los terroristas que, al parecer, fueron adquiridos en unas minas de Asturias (al norte de España) con la colaboración de un español llamado Suárez Trashorras.
Varios de los supuestos autores de los atentados del 11-M murieron en la explosión en un piso en Leganés, una localidad cercana a Madrid, cuando miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) intentaron entrar en la casa. Este grupo de presuntos terroristas islámicos se suicidó haciendo explosionar entre 15 y 20 kilos de Goma-2, el mismo explosivo utilizado en los atentados del 11-M.
Se han llevado a cabo diversas detenciones de terroristas ligados al radicalismo islámico y la célula liderada por Bin Laden. Al parecer el cerebro de los atentados fue Rabei Osman El Sayed Ahmed, “Mohamed El Egipcio”, que fue detenido en Milán (Italia) el pasado junio.
La comisión del 11-M, tras la interrogación de 38 personas, puso un paréntesis a su trabajo durante el mes de agosto. Aún quedan muchas incógnitas por resolver, una de ellas la más importante, ¿quién encargó los atentados?
Lo único que está totalmente claro es que el mundo nunca olvidará aquella mañana del 11 de marzo de 2004 en la que murieron 192 personas y cerca de 2,000 personas resultaron heridas. Tampoco pasará desapercibida la solidaridad de los ciudadanos que se volcaron para ayudar a los heridos y a los familiares de las víctimas.