Nelson Caballero
Felicito a LA PRENSA por el excelente Editorial, publicado el martes 7 de septiembre, sobre el bochornoso acto por el que fue acusado el boxeador Ricardo Mayorga.
Es deplorable y condenable que muchos ciudadanos, incluyendo a personas del Gobierno y periodistas deportivos aduladores del boxeador, justificaran en cierta medida los vergonzosos hechos en los que la joven abusada queda como culpable por su imprudencia o exposición al peligro que representa el boxeador, según éstos por la fama que le acompaña de problemático al ser muy alocado, fogoso, impetuoso, etc. ¡Qué insensatez y desfachatez!
Por otra parte, ¿cómo es posible que algunas mujeres muestren indiferencia ante la brutal golpiza y violación que sufrió la joven de acuerdo al dictamen del médico forense? Aquí se aprecia cómo el machismo se impone a todas luces y la autoestima femenina está por el piso. A mi juicio todas las personas que vertieron estas tristes declaraciones son el reflejo de una sociedad decadente, carente de los mínimos valores morales, culturales y humanos. Para fortuna de ellos la joven violada no era su familiar.
En cuanto a Mayorga, espero que la justicia lo condene debidamente una vez que se le declare culpable del delito, independientemente de que sea un “héroe” para muchos en el deporte o tenga dinero.
Por dignidad y moral prefiero que las autoridades policiales tengan a buen resguardo tras las rejas a individuos de esta calaña con los que no puedo identificarme ni apoyar.