Isidro Romeo Zapata Zelaya*
Monseñor Obando debería recordar que si antes hubo amnistía fue para terminar la guerra, en la que moría el pueblo. Hoy lo que tiene que terminar es la corrupción. No hay comparación entre una y otra situación, y él como sacerdote debería estar al lado de los roba gallinas, los que roban por hambre.
Es irónico que el Cardenal no quiera que lo critiquen por aplaudir a los ladrones de guantes de seda. En realidad, lo que se debería hacer con los corruptos encarcelados es condenarlos a trabajo forzado para que desquiten lo que le roban al pueblo. Nunca he oído un comentario del Cardenal en favor de las pobres madres solteras que prefieren quitarse la vida antes de seguir sufriendo hambre y olvido por culpa de ladrones con corbata.
* Canadá