Wilder Pérez R.
Una vez más, se debió al choque de placas tectónicas
A las 3:53 p.m. de ayer, un sismo de 5.2 en la escala Richter alarmó a algunos pobladores del Pacífico de Nicaragua, quienes llamaron asustados a ciertas radioemisoras nacionales, para reportar el suceso.
A pesar de la preocupación, el teniente primero Billy Argüello, jefe del puesto de mando de la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, sostuvo que el temblor fue sentido principalmente en Chinandega, municipio ubicado a 135 kilómetros de Managua, y que no hubo daños humanos ni materiales.
Por su parte, Mario Bodán, sismólogo de turno del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), confirmó que el sismo no había ocasionado ningún tipo de daños, porque además no tenía las características para hacerlo.
El evento ocurrió unos 80 kilómetros de la costa, según cálculos de Bodán, a 13 kilómetros de profundidad. Para provocar un maremoto habría requerido una magnitud de casi siete grados Richter, a 20 ó 25 kilómetros de la costa y a una profundidad de uno a 40 kilómetros de la superficie marina.
Como ocurre a menudo, el temblor se produjo a causa del choque entre las placas tectónicas Coco y Caribe. La primera, que pertenece al Océano Pacífico, se introduce por debajo de la segunda, sobre la cual se erige Nicaragua. La energía liberada por esta acción, produce los sismos, explicó el experto.
Esta vez el evento se produjo frente a Cosigüina, fue sentido principalmente en el poblado Santa Cruz, Chinandega. Tres horas después se confirmó que no había réplicas ni daños por el temblor.