- Asegura Eduardo Román, ex apoderado de Alexis Argüello
Pablo Fletes
El doctor Eduardo Román es un “viejo zorro” en el manejo de boxeadores.
Aunque nunca se “graduó” como apoderado de algún boxeador conflictivo o generador de problemas, Román manejó con pinceles la carrera de Alexis Argüello por más de una década, desde que éste venció al mexicano Rubén Olivares en el Forum de Los Ángeles, en 1974, hasta su derrota, en la revancha, con Aaron Pryror en Las Vegas en 1983.
Román estuvo mucho tiempo con Alexis. Lo asistió para que desarrollara todo su talento como peleador, fue su apoderado, actuó como su padre, confidente y hoy, dos décadas después que dejó de trabajar con Argüello, recuerda las claves del éxito que deben acompañar a un boxeador con etiqueta de estrella mundial.
“Pelear por un título del mundo es un compromiso muy serio. Son muchos miles de dólares, es un compromiso que cualquier empresario del mundo, por muy exitoso que sea, lo respetará en todo momento”, indicó Román, en charla con LA PRENSA.
“El boxeador es un empresario. Ofrece un servicio que se le paga bien. Por eso, debe tener la cortesía y ética para respetar ese compromiso. No puede llegar a una pelea sin dar el peso, porque si se ha comprometido a eso, debe dar el peso”, añadió.
Román aseguró que en su experiencia con Alexis, siempre mantuvieron el peso bajo control porque contrató al aventajado médico mexicano Horacio Ramírez.
Ramírez indicaba a Argüello el tipo de alimentación que debía tener y por eso, un día antes de la pelea ya estaba a una libra del peso, porque en esos años los pesajes se realizaban en la mañana y por la noche los combates.
¿Cómo funcionaba su relación con Alexis?
“Al inicio sólo era asesor. Lo agarré nuevo, cuando apenas peleaba a seis asaltos. Lo saqué de un trabajo en La Perfecta, le pagué mejor, pero con la condición que se dedicara por completo a sus entrenamientos. Hasta cuando peleó con Ernesto Marcel (1974), por el título, me convertí en su apoderado porque en el boxeo existen algunas costumbres que se deben respetar. Debía existir alguien que respondiera por el contrato y ese era yo. A Alexis nunca le cobré nada por sus peleas, porque mi sueño era contribuir a que un atleta nicaragüense destacara en el mundo”.
¿Cuántas peleas negoció con Alexis?
“Desde nuestros inicios allá por el año 71-72, hasta su segunda pelea con Pryor. Antes de esa segunda pelea me dijo que no quería pelear, y por eso me retiré, aunque él después volvió con no muy buenos resultados”.
¿Existen reglas que el boxeador debe respetar?
“Poniendo a Alexis como ejemplo, fue ponerlo a leer porque apenas llegó a cuarto grado de primaria… La mente se le abre a uno a medida que lee y estudia y por eso le ayudé en ese aspecto. Le dije que debía comportarse educadamente, aunque él tenía la inteligencia natural de nunca menospreciar a sus rivales, porque al contrario hablaba de sus cualidades”.
¿Qué otras cualidades debe tener un peleador?
“Ser disciplinado. Esto es como cualquier profesión, sino se prepara no da buenos resultados”.
¿El trato con el público debe ser especial?
“Claro, todo boxeador debe ser condescendiente con la gente. El cliente de un peleador es la gente, los que miran la televisión. Se debe respetar al contrincante, pero sobre todas las cosas al público que paga por verte”.
¿Las relaciones sexuales perjudican al peleador?
“La mayoría de entrenadores recomiendan dos o tres semanas sin sexo, pero Alexis se pasaba hasta dos meses sin relaciones por las ansias y deseos de estar bien en sus peleas”.
CASO MAYORGA
A juicio de Eduardo Román, Ricardo Mayorga debió comenzar su preparación desde que conoció de su pelea con Félix “Tito” Trinidad, hace más de dos meses.
“Mayorga debería ser algo parecido a Alexis, sin fumar, ni beber licor y con mucho entrenamiento para llegar en sus mejores condiciones físicas en cada pelea”.