- Será jubilado al cumplir 25 años de servicio y es considerado uno de los más nobles hombres de la institución
Carol MunguíaCORRESPONSAL / CHINANDEGA
Las agradables frases: “Con mucho gusto”, “para servirle”, “Si me espera un momentito”, que espontáneamente brotan de los labios de José Gilberto Caballero Castillo, serán extrañadas por la ciudadanía de Occidente.
“Lupito”, como es su seudónimo de guerra, se va de la Policía el próximo 5 de septiembre, al cumplir 25 años de ininterrumpida labor en las unidades de Policía de León y Chinandega.
Con él se va toda una historia de esfuerzo y entrega. Se inició como patrullero, pasó por seguridad personal y concluyó en el puesto de mando de la unidad de Chinandega.
“Cargo con orgullo mi uniforme, lo llevo con honor con dignidad y respeto, pertenezco a la mejor Policía Nacional de Centroamérica e insto a mis dos hijos ahora policías a predicar con mi ejemplo”, dice al confesarse con LA PRENSA.
Nuestro personaje es el mayor de siete hermanos, que empezó a trabajar desde pequeño en las labores culturales de la parcela de su padre. No tuvo la oportunidad de ir a una escuela y no fue sino hasta después de la insurrección que fue trasladado del Ejército a la Policía, donde cursó su primaria acelerada.
“Lástima que mis dos jefes: Félix Pedro Carrillo y Sergio Mendoza murieron coincidentemente en fatales accidentes, sino otro gallo me cantara”, manifiesta un poco apesadumbrado el ahora jubilado. Y es que sus ex jefes le instaron a estudiar y lo estimulaban a ser buen policía.
“SERÉ UN BUEN CIUDADANO”
“Yo no me aferro a los puestos ni al uniforme, donde vaya me adapto y seré un buen ciudadano”, expresa animado imaginando su vida en retiro.
Muchos de sus compañeros de trabajo lo califican como un hombre ejemplar por su disciplina, su entrega al trabajo y su extrema amabilidad. Parte de sus cualidades es tener excelente porte y aspecto, zapatos lustrados, bien rasurado y magníficas relaciones interpersonales.
“Soy policía porque amo el servicio al pueblo”, define “Lupito” su paso por la Policía Nacional y agrega que “con esa voluntad que acepté servir a una institución que nació producto de una necesidad, con esa voluntad me voy el 5 de septiembre para mi casa”, indicó.
Aunque reconoce que ahora la Policía Nacional está profesionalizada, no minimiza el amor de muchos de sus compañeros en el servicio y esclarecimiento de los delitos.
“No tenemos técnica ni medios ni presupuesto, pero dentro de nosotros hay mucho amor y dedicación”, resalta con orgullo.
EL GRAN CAPITAL
El teniente José Gilberto Caballero Castillo cumplió en el 2004 los 55 años, edad que la Ley 228 exige para ser jubilado de la Policía. “Soy sensible, me afecta irme pero llevo dentro de mi mochila un capital de conocimientos que me servirán en la vida civil… No obtuve beneficio personal en el cumplimiento de mi deber y en mi barrio no hay queja de mal comportamiento”, sostiene.