- Se propone mejorar la calidad de vida de los jóvenes
Roberto Pérez Solís
La situación de los jóvenes nicaragüenses no es la más óptima. Según las últimas encuestas sobre nivel de vida en el país se contabilizan un poco más de un millón de jóvenes, pero de éstos, sólo un 37 por ciento estudia. El 14 por ciento es analfabeta y un 39 por ciento sólo ha cursado estudios de educación primaria.
Pero aún hay más. En lo referente al ámbito laboral un 56 por ciento trabaja, pero lo hacen en el sector informal con escasos niveles de protección social y con muy bajos ingresos. Y si de salud se trata, los beneficios que reciben son pocos.
Teniendo como base este panorama nada alentador se creó el Plan de Acción de la Política Nacional para el Desarrollo Integral de la Juventud bajo coordinación del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP) y la Secretaría de la Juventud (Sejuve).
RASGOS DEL PLAN
Este plan tiene como objetivo primordial mejorar la calidad de vida de la juventud nicaragüense creando oportunidades y condiciones para su incorporación social, fortalecimiento de su autonomía y el desarrollo de sus potencialidades.
Los ejes principales del plan son: la inserción productiva, educación, salud, participación, cultura y deportes y también la prevención y atención de la violencia juvenil organizada.
Edwin Treminio, coordinador de la Sejuve, dijo que este plan servirá para alcanzar en un futuro una sociedad más incluyente.
“Trabajaremos para que este plan se cumpla con las responsabilidad de todos los ministerios, los gobiernos locales a propósito de la Ley de Transferencias, esperamos lograr una verdadera cartera de inversión pública”, expresó Treminio.
NO UTILIZAR A LOS JOVENES
El plan comenzará a funcionar a partir del próximo año concluyendo en el 2015. Para crearlo se realizaron nueve foros regionales donde participaron más de 500 jóvenes de todo el país.
El presidente Enrique Bolaños dijo que el rol del Estado será tratar de articular en conjunto con la empresa privada y el resto de sectores del país, una capacidad de respuesta rápida ante la realidad que vive la juventud.
“Atrás debe quedar el dilema entre barbarie y civilización. Atrás debe quedar la época en que los poderes despóticos y dictadores de turno utilizaban a las generaciones emergentes para impulsar y atizar la violencia y la intolerancia como métodos bárbaros de convivencia”, expresó el mandatario.
“El reto está planteado, pero creemos que es muy importante que exista voluntad política del Poder Ejecutivo y resto de los poderes del Estado”, señaló Auxiliadora Ampié, de la Comisión Nacional de la Juventud.