- El afecto y la atención de los padres no deben ser reemplazos por objetos materiales
“Quienes estamos formando a los jóvenes y niños somos los adultos. Estos muchachos son producto nuestro”, critica el doctor.
La sicóloga Mariana Aburto considera que la modernidad exige mucho trabajo y compromisos laborales a los padres, haciendo que los niños estén cada vez más solos y que haya menos control en la casa.
Los valores éticos y morales se aprenden a través de la educación en el hogar y en el colegio, y si esa formación de valores no se da en el hogar, no se puede esperar que un niño crezca con valores de respeto a sus mayores, orden, disciplina y honestidad, entre otros, señala el especialista.
“Si no se le forman los escudos que le permitan defenderse de las adversidades de la vida y de la misma degradación, que en muchos aspectos la sociedad tiene, es fácil presa de las drogas, la delincuencia, la vagancia, y las cosas dañinas para la vida del ser humano y la sociedad en su conjunto”, expresa el doctor Antonio Aburto.
Por otro lado, debido a las pocas normas existentes en la casa, la ausencia de los padres y la desmotivación escolar, los niños están muy expuestos a la televisión “ahí les entra cualquier tipo de porquería y muchos no están en edades de tener criterio que puedan soportar determinados tipos de programas que les generan conductas inadecuadas.”