Rescatemos la educación escolar

El mal comportamiento en los niños y adolescentes es un problema muy común, se dice que es un problema de la época y los adultos nos quejamos muy a menudo de ello. Habría que preguntarse si es que la época moderna nos ha traído todo este tipo de problemas, ya que actualmente no sólo han […]

El mal comportamiento en los niños y adolescentes es un problema muy común, se dice que es un problema de la época y los adultos nos quejamos muy a menudo de ello. Habría que preguntarse si es que la época moderna nos ha traído todo este tipo de problemas, ya que actualmente no sólo han cambiado las relaciones a lo interno de la escuela, sino a lo interno del hogar.

La escuela juega un rol muy importante. Para que los niños ganen seguridad y motivación debe haber una buena articulación entre los padres de familia y la escuela, porque ésta no es solamente una instancia de instrucción sino una institución educativa que debe incidir también en los padres.

En otros tiempos, el padre de familia depositaba más autoridad en los maestros. Hoy eso ha cambiado. El padre de familia le ha quitado autoridad al maestro y la posibilidad de corregir al niño desde el punto de vista de la formación de conducta y de valores.

El maestro se ve sólo como un instructor, los padres de familia llegan menos a las reuniones del colegio y todo eso incide y afecta al niño. De manera que en los problemas de conducta y desmotivación escolar inciden muchos factores objetivos y subjetivos.

La escuela juega un papel muy importante en la solución de este problema, pero no de forma aislada sino en conjunto con los padres de familia. Es necesaria una estrategia por parte del estado y hacer un trabajo bien dirigido a través del Ministerio de Educación, tratar más con los padres. El padre de familia no puede estar divorciado del maestro.

Hace falta rescatar la educación escolar de este país como una instancia de valores, de formación a la familia. Debe haber una reivindicación social, económica y espiritual de los maestros porque se ha desvalorizado mucho y eso afecta grandemente. No podemos olvidar que el maestro es una persona importante, el que nos lleva la sabiduría, la luz.

Las edades escolares exigen mucha disciplina, organización y constancia, tanto de parte de los niños como de sus padres. En esas edades se aprenden una serie de normas alrededor del estudio; se deben formar hábitos de estudio. El niño necesita buenas condiciones físicas, que alguien esté cerca y le pueda responder una pregunta y orientarlo.

ALIANZA CON FRUTOS

El hábito se forma estudiando todos los días a la misma hora y en el mismo lugar.

Estímulos. Revise que los estímulos que el niño recibe en la casa no sean negativos. Es necesario que en la escuela se trabaje mucho ejercitando la atención y concentración de los niños.

Colegios. Deben impulsar más actividades de crecimiento para que los muchachos se sientan importantes y valorados en las escuelas.

Palabras. Decirle: “No estudiás”, “Sos haragán”, “Me da vergüenza que me pongan quejas tuyas”, afecta su autoestima.

Reconocimiento. Recuerde ver los logros del niño, por muy pequeños que sean, y hágaselo saber felicitándolo o premiándolo.

Descalificación. Nunca descalifique al maestro delante del niño o niña, porque luego no habrá respeto. Los maestros no deben acusar a los padres delante de sus hijos, diciendo cosas como: “tu papá nunca viene”, “tus papás nunca vienen a reunión, no se preocupan por vos”.  

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