Para que Andrea Soledad Úbeda vuelva a caminar, requiere del apoyo de las personas de buen corazón.

Andrea quiere volver a caminar

Niña requiere de cemento óseo para rellenar rodilla Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA Andrea Soledad Úbeda, de 14 años, originaria de la comunidad de Suní, jurisdicción del municipio de San Rafael del Norte, tuvo que dejar sus estudios, luego que los médicos le detectaron un tumor en la rodilla derecha. La jovencita, que cursaba el tercer año […]

  • Niña requiere de cemento óseo para rellenar rodilla

Silvia González SilesCORRESPONSAL/JINOTEGA

Andrea Soledad Úbeda, de 14 años, originaria de la comunidad de Suní, jurisdicción del municipio de San Rafael del Norte, tuvo que dejar sus estudios, luego que los médicos le detectaron un tumor en la rodilla derecha.

La jovencita, que cursaba el tercer año de secundaria, se encuentra postrada en una cama a la espera de que alguien de buen corazón se solidarice con ella para comprar cemento óseo para rellenar su rodilla y así volver a caminar.

La familia de Andrea es muy pobre y con lo que ganan, como jornaleros, su padre y sus hermanos, apenas les alcanza para el sustento diario, por lo que decidieron apelar al buen corazón de los lectores del diario LA PRENSA.

Josefa Úbeda Herrera, madre de la menor, aseguró que hace dos meses su hija comenzó a sentir fuertes dolores en la rodilla hasta que se le formó una protuberancia (goma), que le impedía caminar, por lo que decidieron llevarla al médico.

CEMENTO, ÚNICA ESPERANZA

Actualmente, Andrea ha sido sometida a dos operaciones y los médicos le han dicho a la familia que para someter a su hija a una tercera operación y completarle su recuperación es necesario que le compren cemento óseo, de lo contrario se arriesga a no volver a caminar, pues el tumor le dañó parte del hueso de la rodilla.

“Estamos sumamente preocupados, porque no tenemos con qué comprar el cemento óseo porque cuesta más de 150 dólares y necesita dos, por eso le hago un llamado a las personas de buen corazón que le den una esperanza a mi única hija mujer”, dijo afligida doña Josefa.

Esta familia habita en la comunidad de Suní, a unos 15 kilómetros al noreste de la cabecera departamental de Jinotega, de la iglesia 80 varas al este.

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