- Los cinco cadáveres fueron enterrados en tres ataúdes por razones económicas
EFE
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Sepultan a víctimas nicas de asesinato colectivo
| Los cinco cadáveres fueron enterrados en tres ataúdes por razones económicas |
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EE.UU.- Los cinco integrantes de una familia nicaragüense asesinados el 9 de agosto en la vivienda que ocupaban en la localidad de Rock Hill (Carolina del Sur), fueron enterrados hoy en tres ataúdes por razones económicas.
Uno de los féretros contenía el cuerpo de José Denis Arauz Meza, de 39 años; en el segundo fueron depositados los restos de su esposa Marbely Zeledón, de 30 años y su hijo Jayro Meza, de 5 años, y en el tercero, los hermanos Denia y Denise Meza, de 14 y 8 años.
Los cinco fueron encontrados sin vida tras producirse un incendio en la casa donde residían durante la madrugada del 9 de agosto pasado.
Los cadáveres de Zeledón y de Arauz Meza fueron hallados parcialmente calcinados y la Policía determinó que el fuego había sido provocado.
Además, las autoridades concluyeron que el crimen colectivo había sido cometido por alguno de los dos adultos.
informe policial aún no está listo
La Policía local informó de que el próximo miércoles presentará un informe sobre los resultados de la investigación del degollamiento de los tres menores, y su conclusión sobre la muerte de sus padres.
Antes de la tragedia, Arauz Meza estaba siendo investigado por presunto inncesto con su hija mayor y tenía prevista una presentación ante los tribunales para el pasado 16 de agosto.
Los cadáveres de las cinco víctimas de uno de los peores casos de violencia familiar de los últimos años en Carolina del Sur fueron sepultados en el cementerio Forest Hills de Rock Hill, gracias a donaciones privadas.
Cerca de medio centenar de personas acudió a la ceremonia, incluyendo familiares del padre y la madre que viajaron desde Nicaragua, con permisos especiales que gestionó la cancillería nicaragüense con la colaboración de los consulados de Miami y Charlotte.
La abuela materna de los menores, Orfa Molinares Munguía, también estuvo en el sepelio.
La ciudad de Rock Hill colaboró con la organización del entierro y una funeraria local cobró la mitad de la tarifa del sepelio, que ascendía a 30,000 dólares.
La comunidad hispana colaboró económicamente con los gastos del funeral a través de la “Iglesia Pentecostal: Tabernáculo del Testimonio”, y de cuentas bancarias creadas para ese fin.
La familia Arauz Meza Zeledón pertenecía a los Testigos de Jehová.