Cedulación

Mireya Pravia La cedulación inició en Nicaragua en 1977. Entonces fue un documento elegante, a colores, con excelente presentación, diría de lujo, válido por diez años. Es cierto que nunca se usó, pero la manera organizada como se entregaba procuraba la entrega inmediata, sin burocracia ni engaños de por medio. Actualmente, con los grandes adelantos […]

Mireya Pravia

La cedulación inició en Nicaragua en 1977. Entonces fue un documento elegante, a colores, con excelente presentación, diría de lujo, válido por diez años. Es cierto que nunca se usó, pero la manera organizada como se entregaba procuraba la entrega inmediata, sin burocracia ni engaños de por medio.

Actualmente, con los grandes adelantos tecnológicos y cibernéticos, obtener el mismo documento (artículo 62 de la Ley 152, de identificación ciudadana) se ha convertido en una pesadilla para los nicaragüenses. Esto porque ahora nos imponen leyes como la ley de la selva.

Si se va a imponer una ley ésta tiene que ser eficiente. Al que solicita el documento se le asigna una fecha de entrega, pero cuando se llega a reclamar resulta que es falsa, la cédula no está todavía. Y si es de los departamentos, no ha llegado, infórmese en Managua, para ver si ya está lista. Lo peor del caso es que sin ese documento no se puede ni abrir cuentas ni retirar dinero en ningún banco del país.

La Superintendencia de Bancos emitió un comunicado en el 2002, informando sobre esta norma para la prevención del lavado de dinero y otros activos. Se hubieran preocupado por otorgar un documento supletorio, hasta la entrega de la cédula, como lo hacen en los países desarrollados, con algunos documentos de identificación. En Nicaragua es más fácil identificar a los peces grandes y pequeños.

Educadora

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