Álvaro Javier Vega Somoza*
Estamos indignados y tristes por las ofensas y mofas que el caricaturista anticatólico, Manuel Guillén, expresa en contra de nuestra Iglesia. No se conforma con denigrar a nuestros pastores sino que también se mofa de la Eucaristía y de la devoción popular (imágenes y procesiones)
Guillén tiene derecho a pensar con libertad, pero no a ofender. La libertad primero implica responsabilidad. La Constitución de Nicaragua garantiza la libertad de culto. Por consiguiente, amparados en la Constitución los católicos ya perdimos el miedo, razón de esta carta.
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