Carnicería en prisión

Pleito entre pandilleros y otros reos en penal de El Salvador deviene en una batalla que deja 31 muertos Muchos cuerpos estaban mutilados o con rostros acuchillados. Guardias también abrieron fuego Oscar BatresSAN SALVADOR/AFP Cadáveres ensangrentados apilados y un penetrante olor a pólvora dominaban el miércoles la cárcel La Esperanza de San Salvador, tras una […]

  • Pleito entre pandilleros y otros reos en penal de El Salvador deviene en una batalla que deja 31 muertos
  • Muchos cuerpos estaban mutilados o con rostros acuchillados. Guardias también abrieron fuego

Oscar BatresSAN SALVADOR/AFP

Cadáveres ensangrentados apilados y un penetrante olor a pólvora dominaban el miércoles la cárcel La Esperanza de San Salvador, tras una sangrienta batalla que dejó al menos 31 muertos y 23 lesionados.

La pelea se desató cuando reos de una pandilla (Mara 18) se liaron a golpes con otros presos comunes y luego se enfrentaron con cuchillos y granadas artesanales.

En el interior del penal, los cuerpos de los reos muertos, muchos de ellos mutilados o con sus rostros desfigurados por heridas de arma blanca, quedaron apiñados en un corredor.

“¡Camilla, camilla!, gritaba por su parte un socorrista que atendía a alguno de los muchos heridos, mientras uno de sus compañeros, Miguel Santos, impactado por lo que veía exclamaba “Dios mío, que carnicería ha habido aquí”.

Cuando el enfrentamiento entre los prisioneros comenzó a cobrar víctimas, guardias del reclusorio hicieron uso de sus fusiles automáticos y escopetas, lo que dejó el viejo edificio con un intenso olor a pólvora, que se mezclaba con el hedor de los sucios baños.

Pese a la acción de los guardas, el enfrentamiento a cuchilladas, garrotes y otros objetos cortantes entre los reos empeoró y comenzaron a surgir los muertos y heridos entre los enfrentados.

En el estacionamiento de automóviles del recinto, camisas ensangrentadas de los reos quedaron tiradas luego de que eran subidos a las ambulancias que los llevaban a los hospitales.

Tras tener casi controlada la situación de emergencia al interior del penal, los cadáveres de los reos comenzaron a ser sacados en bolsas negras y fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal, en la capital, usando las mismas ambulancias de cuerpos de socorro ante la carencia de vehículos de esa institución.

Dentro del penal, el contingente de agentes de la Unidad Antimotines de la Policía Nacional Civil (PNC), se mantenía listo para proceder a realizar una requisa en los tres pabellones de cárceles que posee el centro penitenciario.

“La situación estaba tratándose de controlar, hay varios grupos de reos que siguen con los desórdenes”, aseguró por la tarde a la AFP el subdirector de la Policía Nacional Civil (PNC), comisionado Pedro González.

“Son unos 200 agentes los que están participando y nos vamos a mantener aquí hasta que haya una seguridad en el penal”, remarcó González, que poco después afirmó que “ya casi tenemos controlado el asunto”.

PROCURADORA: HAY SOBREPOBLACIÓN

“Es algo terrible lo que ha sucedido aquí”, dijo la procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatrice Alamanni, tras indicar que la riña fue protagonizada por pandilleros y reclusos comunes.

FAMILIARES LLENOS DE DESESPERACIÓN

Fuera de la penitenciaría, unos doscientos familiares de los reclusos, la mayoría mujeres, preguntaban ayer incesantemente a la prensa, a los policías o los cuerpos de socorro por la suerte de sus parientes recluidos. “¡Dios mío que mi hijo no esté muerto¡”, gritaba una anciana mientras soltaba el llanto y caía al suelo. Otras mujeres intentaban observar a través de los vidrios de las ambulancias si ahí llevaban a su familiar. Al no verlo, gritaban de angustia.

Los equipos de socorro trasladan el cadáver de un reo fuera del penal de Mariona.

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