- Coordinadora Democrática es una variopinta amalgama unida solamente por su antichavismo
AFP
CARACAS.- Con diferencias visibles, aunque evitando en todo momento agrietarse públicamente, el abanico opositor que someterá a referendo revocatorio este domingo al presidente Hugo Chávez tiene la desventaja de carecer de un líder único y un programa convincente de gobierno.
En la variopinta alianza opositora Coordinadora Democrática (CD), conviven los grandes partidos tradicionales, el socialdemócrata Acción Democrática (AD, cinco presidencias desde 1958 y que mantiene la crucial gobernación del petrolero estado Zulia) y el democristiano Copei (dos presidencias y su gobernador del central estado Miranda, Enrique Mendoza, es la cabeza opositora actual)
AD es el mayor partido opositor y, al igual que Copei, aún tiene importantes cuotas de poder en gobernaciones y alcaldías.
Sus intereses chocan con el partido intermedio Movimiento al Socialismo (MAS) y los emergentes derechistas Proyecto Venezuela (tiene la estratégica gobernación del céntrico e industrial estado Carabobo) y Primero Justicia (dos alcaldías opositoras en los residenciales este y sureste de Caracas)
Detrás se alinean otras minúsculas agrupaciones como la ultraizquierdista Bandera Roja y diversas asociaciones civiles, junto a la cúpula dirigente del organismo empresarial Fedecámaras y de la mayoritaria Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV)
La Coordinadora Democrática nació en los últimos meses del 2001 para combatir 49 decretos-leyes del presidente Hugo Chávez, entre los cuales se encontraban controvertidas leyes de tierra, pesca e hidrocarburos, que acabaron de poner al empresariado en contra del mandatario.
En el efímero golpe de Estado del 12 de abril del 2002, el líder empresarial Pedro Carmona fue gobernante de facto por 47 horas en las que disolvió los poderes públicos, y Fedecámaras y la CTV fueron las cabezas visibles del paro opositor de 63 días (diciembre 2002-febrero 2003), que colapsó por meses la industria petrolera.
Pero al retornar Chávez, los opositores perdieron a sus jefes militares en el golpe y a la gerencia de la poderosa PDVSA, holding de la industria de hidrocarburos del petro-estado venezolano, además de no poderse desprender de la responsabilidad del agravamiento de la economía en el 2002 y 2003.
Cuando nació la Coordinadora Democrática, Arturo Valenzuela, responsable de América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca del entonces segundo período del presidente Bill Clinton, advirtió que “no han demostrado estar en capacidad de gobernar, pues no tienen ni un programa ni un líder y lo único que los une es la oposición a Chávez”.
Para el analista Miguel Salazar, director del semanario político Las Verdades de Miguel, “la oposición está dirigida por un grupo de ultraderecha joven. Nunca en Venezuela la oposición había tenido rasgos de ultraderecha como ahora”, sostuvo.
“Vamos camino a la desintegración de Venezuela si Chávez no se fortalece”, dijo a la AFP.
“Hasta ahora la resistencia del gobierno de Chávez ha estado a cargo de grupos de intereses económicos, entre éstos el de los medios y los partidos se han sumado en esa dirección”, dijo por su parte el experto en geopolítica Alberto Müller Rojas.
“La oposición quiere que PDVSA pase a ser privada. Allí está el error de la oposición, que no está obedeciendo a intereses venezolanos” subrayó.
Además, “el problema de la CD es que tiene grupos radicales que no controla. Chávez sí controla a sus grupos radicales”, sostuvo Müller.
Para Müller, si Chávez gana el referendo “los actuales líderes de la oposición se van a desmoronar”.