Lygia Abea*
Grande fue mi impresión al leer sobre la convención de turismo que se realiza precisamente en la ciudad de Granada. Soy granadina, radicada en Houston y cada vez que paso vacaciones en Nicaragua me desilusiono más al ver las condiciones en las que se encuentran los centros turísticos, específicamente el lago de Granada. Ni rastros hay de la ciudad de mi infancia. Recuerdo la cantidad de personas que transitaban por las calles que ahora son irreconocibles para mí.
También me quedé sorprendida cuando fui a la Alcaldía de Granada a pagar los impuestos de mi casa y uno de los empleados municipales se refirió a mi calle como “el arroyo carazo”. ¿Qué clase de nombre es ese? Sé que la situación del país es difícil, pero los impuestos que todos los dueños de propiedad pagamos ¿hacia dónde van? Es obvio que en turismo no se invierten.
* Houston