Poder

José Adán Rodríguez Castillo* Lo que se llama el maquiavelismo no es más que el derecho público restaurado. No se dirá que Maquiavelo tuvo otra fuente de doctrina que la historia romana, en cuyo conocimiento era profundo. El fraude en la política, el dolo en el gobierno, el engaño en las relaciones de los Estados, […]

José Adán Rodríguez Castillo*

Lo que se llama el maquiavelismo no es más que el derecho público restaurado. No se dirá que Maquiavelo tuvo otra fuente de doctrina que la historia romana, en cuyo conocimiento era profundo. El fraude en la política, el dolo en el gobierno, el engaño en las relaciones de los Estados, no es la invención del republicano de Florencia, que, al contrario amaba la libertad. Todas las invenciones malsanas que se le atribuyen, las habían practicado los romanos.

Montesquieu nos ha demostrado el secreto ominoso de su engrandecimiento y así aconteció para la educación política del género humano. La educación se hace, pero con lentitud. Falta saber ¿cuáles son los motivos que tiene el ser humano por adquirir y mantenerse en el poder?

El que pelea por límites, pelea por la mayor o menor extensión de su poder. El que lo hace por la independencia nacional o provincial, quiere el poder que retiene el vecino. El que lucha por establecer un nuevo gobierno desea tener parte en ese nuevo gobierno.

El que pelea por derechos y libertades, anhela extender su poder personal, porque el derecho es la facultad o poder de disponer de algún bien.

Entonces ¿qué es el poder en su sentido filosófico? Es la extensión del yo, el ensanche y alcance de nuestra acción individual o colectiva en el mundo, que sirve de teatro a nuestra existencia.

Cada hombre y cada grupo buscan el poder por una necesidad de su naturaleza, los conflictos son la consecuencia de esa identidad de miras; pero tras esa consecuencia viene otra que es la paz o solución de los conflictos por el respeto del derecho o ley natural por el cual el poder de cada uno es el límite del poder de su semejante.

Habrá conflictos mientras haya antagonismo de intereses y voluntades entre los seres semejantes y sus aspiraciones naturales tengan un objeto común e idéntico. Pero esos conflictos dejarán de existir y no tendrán lugar sino para buscar y encontrar la paz, o concierto y armonía del ser humano.

* Estelí

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí