Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL/MATAGALPA
Freddy Catalino Chavarría López y Lucrecia Vanegas, ambos desempleados y padres del pequeño Marvin López Vanegas, se negaban a creer la pérdida de su hijo de 7 años, quien ayer fue sepultado en el cementerio municipal de Matagalpa, junto a un primito suyo de nombre Domingo López Chavarría, de 12 años.
Ambos niños murieron ahogados la tarde del sábado en una poza del Río Grande de Matagalpa, al sur del Recinto Universitario Mariano Fiallos Gil, de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN.
Sus familiares y amiguitos les acompañaron en la vela realizada en una capilla del barrio Lucía Mantilla, al sur de la ciudad de Matagalpa, donde vivían sumergidos en la pobreza, en una humilde choza en la parte alta de un cerro.
Doña María Virginia Vanegas, abuela y madre de crianza del pequeño Domingo, también lamentaba la pérdida de los niños.
Doña Lucrecia comentó que los niños le ayudaban a recoger leña y venderla para obtener un poco de dinero y adquirir alimentos, puesto que su esposo no encuentra trabajo.
Entre sollozos, la humilde mujer relató que los niños habían salido la tarde del sábado a buscar una ropita que les habían regalado.
En tanto, los pocos datos suministrados por socorristas de la Cruz Roja y la Policía Nacional indican que Marvin, el más pequeño de los niños, fue el primero en fallecer al introducirse al río sin saber nadar. Domingo trató de salvarle la vida y falleció en el intento.
Jairo Tinoco, Julio Valle y Marcelino Rodríguez, socorristas de la Cruz Roja que acudieron al lugar del suceso coincidieron, al apuntar, que cuando llegaron los niños ya habían fallecido.