Aurelia Dávila Silva, en Espera de su sexto hijo.

Casas maternas, dando vida a las madres y bebés

Beatriz Céspedes L.CORRESPONSAL/ RÍO SAN JUAN Más de un mil embarazadas del departamento Río San Juan han sido atendidas en la Casa Materna, desde su inauguración en marzo del año 2002, entre las que 61 mujeres han escapado de una muerte segura, al ser ‘cesareadas’ o trasladadas oportunamente, al Hospital Asunción, de Juigalpa. María Josefa […]

Beatriz Céspedes L.CORRESPONSAL/ RÍO SAN JUAN

Más de un mil embarazadas del departamento Río San Juan han sido atendidas en la Casa Materna, desde su inauguración en marzo del año 2002, entre las que 61 mujeres han escapado de una muerte segura, al ser ‘cesareadas’ o trasladadas oportunamente, al Hospital Asunción, de Juigalpa.

María Josefa Martínez, responsable de la casa y funcionaria de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), explicó que su organización aceptó el reto de ser el organismo contraparte del Ministerio de Salud, cuando esa institución propuso su creación como parte del Proyecto de Modernización del Sector Salud.

“Los reportes del Ministerio de Salud (Minsa) señalan que Río San Juan se encuentra entre los departamentos con más altos índices de muerte materna, lo que hizo que el proyecto de Casa Materna se convirtiera en prioridad”, indicó María Josefa.

UN HOGAR MEJOR QUE EN CASA

A partir de septiembre del 2003 y gracias al financiamiento de la Unión Europea, se construyó la actual casa. El lugar tiene un ambiente de tranquilidad, higiene y comodidad, logrando dar a estas mujeres la sensación de protección y seguridad necesaria para el momento de dar a luz. Durante el internado, las mujeres reciben comida nutritiva, atención médica continua, capacitación en nutrición, cómo enfrentar el momento del parto, conocimientos de su cuerpo y manualidades, entre otras.

El Minsa y la Alcaldía de San Carlos hicieron posible que la casa se ubicara aledaña a la emergencia del Hospital Luis Felipe Moncada, y la UNAG mantuvo su contribución de administrar, capacitar y proveer de materiales necesarios para el funcionamiento del hogar materno.

CONTROL ESTADÍSTICO

Producto del registro que lleva el hogar temporal de estas próximas madres, se desprenden datos que muestran el panorama de la vida de estas mujeres, mayoritariamente provenientes del campo riosanjuaneño.

Un 73 por ciento de las mujeres han sido captadas por las Unidades Básicas de Salud y la mayoría de los casos por las brigadas médicas que visitan cada dos meses las comunidades.

Los principales motivos de los traslados son: el feto cruzado, alteración de la presión, y las infecciones renales o vaginales.

El embarazo en menores de 18 años ha aumentado considerablemente, teniendo este año casos de niñas de 11 a 15 años. El más reciente, es el de una niña de tan sólo 12 años que fue rescatada de su casa, donde era violada por su padrastro.

Los especialistas de la casa brindaron ayuda extensiva a su madre y hermanos que se trasladaron a vivir a otro departamento.

MÁS VARONES EN RÍO SAN JUAN

El sexo de los niños al nacer, mantiene la tendencia de una población mayoritaria de varones en Río San Juan, también los expedientes muestran que las madres son mayoritariamente originarias de otros departamentos del país.

Un 87 por ciento de las embarazadas mantienen relaciones de matrimonio o unión de hecho estable, el 57 por ciento son analfabetas y un 80 por ciento no se han cedulado.

En el mural de la Casa Materna se destacan fotografías que recogen momentos emotivos que han vivido las mujeres en ese hogar, donde se recibe a campesinas procedentes de comunidades alejadas de los servicios médicos y a pacientes que por su edad o posibles complicaciones a la hora del parto, necesitan de cuidados especiales.

Las fotos registran el momento de la inauguración del primer local de la Casa Materna, facilitado por Fundación del Río, donde se tenía la capacidad de alojar a seis mujeres con un mínimo de comodidades. También reflejan las dos primeras pacientes que tuvo la Casa Materna y que provenían de las comunidades La Esperanza Uno y San Juan del Norte, cuyo municipio es el más distante, a casi un día de navegación sobre el río San Juan.

Asimismo, es notoria la fotografía del primer bebé nacido bajo la protección del programa, fue el primer varón de los 225 que han nacido hasta junio de este año, mientras han nacido 215 mujeres, manteniéndose las características poblacionales del departamento, donde el número de varones es mayor que el de las mujeres.

UN VARONCITO COMPLICADO

La Casa Materna abriga a las parturientas que revelan interesantes historias de su vida maternal. Para Aurelia Dávila Silva de 23 años, el sexto embarazo le produjo complicaciones. Refiere que el médico que visitó la comunidad El Brenes con el Programa Médicos del Mundo, le hizo el traslado a la Casa Materna, advirtiéndole que “el bebe estaba atravesado y yo tenía una fuerte infección renal que ponía en peligro mi embarazo”, cuenta la campesina.

Aurelia confiesa que sintió temor ante el diagnóstico, ya que su embarazo anterior lamentablemente terminó en aborto, “pero me encontraba en Costa Rica, donde la atención es inmediata y buena”, indicó.

La joven campesina señala que para poder llegar a San Carlos tiene que viajar durante dos días, pasando por los poblados Buena Vista y Sábalos.

Previo a la llegada de la brigada médica, Aurelia Dávila había pasado consulta con el médico naturista de la zona, quien con la técnica de bioenergía le había diagnosticado anemia, que combatió con miel de cuculmeca y té de diversas plantas.

Tiene un mes de estar en la Casa Materna, la constante atención médica y el tratamiento necesario, han logrado erradicar la infección. “Me han realizado varios exámenes de sangre y orina, así como varios ultrasonidos. Ya hasta me dijeron que es varoncito y junto con mi marido que me llama constantemente de la finca donde trabaja en Costa Rica, hemos decidido llamarlo Alfredo Antonio”, expresó sonriente Aurelia.

El delegado del Silais precisó que la zona del Caribe nicaragüense, Río San Juan, Jinotega y Matagalpa, registran el mayor porcentaje de mortalidad materna en el país.

DESDE TIERRA ADENTRO PARA DAR A LUZ

Juana Estela Rivera, de 37 años, viste el camisón estampado de flores que lucen las embarazadas de la Casa Materna de San Carlos. Esbozando una sonrisa tímida, dice: «A pesar de que me veo mal al criar, decidí arriesgarme a ver si lograba de nuevo una niña».

Juana Estela ocultó a su marido que no estaba planificando. «Rolando está ahora al cuido de los niños y los sembraditos de arroz, la milpa y los animalitos», nos dice al explicar cómo se distribuyeron las responsabilidades del hogar campesino para enfrentar ese parto.

Juana, originaria de la comarca El Peñón, del municipio San Miguelito, explica que de los cuatro embarazos anteriores, han sobrevivido dos varones que tienen 8 y 11 años de edad. «Estuve embarazada de una niña, pero a la hora del parto venía de pie y la placenta se me fue para adentro, casi me muero, pues se me había pegado al estómago», lamenta Rivera.

Juana Estela fue remitida por la médico del Centro de Salud de San Miguelito y se integró a la dinámica de la Casa Materna el primero de agosto. «Me siento bien y segura», expresa, y muy entusiasta cuenta que «me hicieron exámenes y ultrasonido y la doctora me dijo: ‘es mujer’, me alegré tanto, porque era lo que yo esperaba».

Por su parte, Santa Yamileth Cundano Miranda de la comunidad La Culebra, refiere que sus dos últimos partos han sido difíciles. «Me he visto mal, he agarrado cama hasta de tres meses con vómitos permanentes. Los niños han pesado 10 libras y yo he estado con muchos días de dolor y hasta hospitalizada».

Cuando la médico del poblado de Jerusalén le hizo el traslado a la Casa Materna, Santa Yamileth conversó con Julio Ramón Medina, su marido. «Ni la pensamos mucho, él fue el partero de nuestros primeros cuatro hijos y me sentenció: con otro te podés morir, y convenimos en operarme y no tener más».

Ingresó el dos de julio a la Casa Materna, con anemia y dolores en las piernas. «Me han atendido de lo mejor, tenemos chequeo médico diario, me han dado medicamento contra la anemia y me dicen que tengo un embarazo estable, pero uno no deja de pensar en el rancho», manifiesta la campesina al añorar a su familia y los animalitos que tienen en la parcela.

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